Lo que esconden las casas de ‘baño masaje’

Baño masaje tailandés

El clásico baño masaje tailandés. Ellas están tras un cristal con un número y los clientes las solicitan como si estuviesen en la pescadería.

Recuerdo cuando las chavalas de clase enviaban sus cartas a la Súper Pop. Por los altavoces de sus loros sonaban canciones de la radio grabadas en casete, y mientras mordían el capuchón de su boli Bic, pensaban en qué contar a su revista fetiche. Siempre con la esperanza de ver aquellos amoríos tan suyos publicados en esas páginas. Así confesaban sus anhelos al mundo.

Hoy en día, claro, cualquier adolescente frunciría el ceño si le dijeses que escriba a una revista para contar sus intimidades. Para eso están las redes sociales, dirá cualquiera. Pero antes de que existiese Facebook, bastante antes, Internet ya hizo las veces de confesionario anónimo.

A principios de siglo, cuando Hotmail eran casi todos los correos electrónicos, a diario nos llegaban historias anónimas. Se enviaban por email entre todos los amigos. Y mezcladas con toda la porquería de cadenas estúpidas que amenazaban con la muerte -o algo peor- si no reenviabas un mensaje, a veces, aparecían narraciones sin firma que te animaban la tarde. Recuerdo con cariño aquel Guerra de guarrillas que enviaban los colegas.

En Tailandia, como en casi cualquier parte, también se remitían historias anónimas por correo electrónico. Y se compartían igualmente con direcciones y más direcciones en aquella primitiva viralidad en la red. Entre todas aquellas historias, hay una que se recuerda especialmente.

La narración de una joven que trabajaba en un baño masaje. Desde mediodía hasta cerca de la medianoche. Haciendo en la cama lo que le pedían con quien ella no escogía. Y a cambio de ocho euros a la hora.

 

Dos horas de baño, masaje y algo más

 

chicas masaje tailandia

Recepción de un lujoso ‘aab ob nuad’. Las chicas, normalmente, esperan con un número tras una cristalera donde los clientes pueden verlas.

En tailandés se les llama aab ob nuad (อาบ อบ นวด). Literalmente, “baño seco masaje”. Yo llamo a estos lugares casas de baño masaje, en honor al bueno de Ronaldinho. Aquel que, tras tanto navegar en piernas ajenas, provocaba que en el campo las que naufragasen fuesen sus piernas.

Ya hablamos de este tipo de locales aquí. Están en todo el país, pero se multiplicaron como setas en Bangkok. Y sin esconderse. Son lo más vistoso e iluminado en las avenidas de Ratchada y Petchaburi. Con sus neones, sus llamativos letreros y los carteles enormes anunciando a las féminas que allí masajean al personal.

Oficialmente, sirven para lo que su nombre indica. Para que alguien salga de allí duchado, seco y masajeado. Faltaría decir que también se sale follado, pero eso no se dice y solo las autoridades se sorprenden -o eso fingen- cuando se destapa lo que ocurre en las casas de baño masaje.

El relato de la joven que conmocionó a los tailandeses a través de su correo electrónico, hace ya más de una década, contaba lo que allí ocurría y sigue ocurriendo. Los precios por dos horas de baño masaje eran -y aún son- unos 2.000 bahts. A veces más, otras menos, pero siempre se rondan los 50 euros.

Poseidon Bangkok

Anuncio de las chicas de Poseidon, uno de los ‘aab ob nuad’ más populares de Bangkok. Hace las delicias de los nipones además de las de los hombres locales.

Las chicas suelen esperar sentadas, con un número pegado a su vestido, y a veces tras una cristalera. Los clientes las miran desde el otro lado y eligen a la que quieren. En algunos locales tienen menús, con precios y todo, donde uno puede elegir a la dama que será suya durante dos horas.

Y será suya porque, claro, el cliente puede pedir lo que quiera. La joven que a través de internet explicaba en aquella confesión su trabajo decía que el sexo anal era habitual. También lo de olvidarse del condón. Los más originales pedían mearse encima de ella.

¿Podía negarse a dichas prácticas y limitarse a abrirse de piernas? Claro. Pero esos extras podían determinar que la sesión se quedase en 300 o en 500 bahts. Ese es el dinero que ella lograba por un par de horas, entre siete y 13 euros. De los 50 euros que el cliente pagaba en caja.

Entre las jóvenes que se dedican al negocio que no paga impuestos, dicen, las de los aab ob nuad tienen mayor prestigio. Son más guapas para el público tailandés y asiático, también se las considera más refinadas. Pero el salario no acompaña -aunque a veces suba a los mil bahts por sesión- y no pueden decir que no a un cliente. Por muy desagradable que sea.

Una joven que haga la calle en Nana o baile en un bar del soi Cowboy puede llevarse 2.000 bahts por un servicio. Y, si quiere, le dice que no al hombre que no es de su agrado. Incluso las que se mueven por las discotecas de profesionales como Climax pueden pedir de mil a 3.000 bahts por meterse en la cama con un extranjero.

Sin embargo, las chicas de los aab ob nuad prefieren no ser señaladas por irse con extranjeros. Ni que las vean por ahí vestidas para la ocasión ni en según qué barrios. Optan por la privacidad de los lugares cerrados -igual que los clientes tailandeses- y por no irse a casa ajena.

Socialmente, están mucho mejor vistas que todas las damas que se exhiben en Pattaya o en las zonas rojas de Bangkok. Aunque, al final, hasta las arañas de discoteca tienen más opciones que las jóvenes de las casas de baño masaje. Y ganan más, pese a ser señaladas.

 

Drogas, venéreas y revisiones anuales

 

prostitución tailandia masaje

Redada en el ‘aab ob nuad’ llamado Heaven. Además del castigo económico y de la prisión, las chicas que se prostituyeron han de hacerse la foto públicamente para que todo el país las vea diciendo a lo que se dedicaban. En el caso de la foto, la joven enseña los carteles enormes que anunciaban sus servicios en plena calle. Al lado, su jefe.

La muchacha desconocida que desveló su vida en un aab ob nuad en la red logró que su relato se mantuviese vivo hasta hoy debido a su crudeza. En estos días de redes sociales, algunos suben el texto a foros como el popular Pantip y luego lo enlazan como algo nuevo. Poco ha cambiado en estos años.

La historia allí contada es similar a la de las jóvenes que salen en televisión esta semana. Hace diez días, los militares irrumpieron en uno de los míticos aab ob nuad, el popular Nataree en Ratchada. Allí encontraron a cien mujeres que, obviamente, ofrecían servicios sexuales. Una decena y media eran menores de edad.

También se hicieron con una libreta llena de pruebas sobre cómo se realizaban los pagos a las corruptelas para mantener el negocio a toda pastilla. El dinero que se desviaba a la policía, a los agentes de inmigración y a otros oficiales. No aparecían los militares entre los destinatarios de las mordidas, uno de los motivos que algunos atribuyen al hecho de que Nataree haya sido clausurado y el resto de locales sigan como si no ocurriese nada.

corrupción policía tailandesa

Libreta de mordidas de Nataree. Los pagos más elevados fueron al departamento de inmigración. Muchas de las chicas eran de Laos y Birmania. Foto: Tim Ward.

Algunas de las jóvenes que acaban en un aab ob nuad son extranjeras. De Laos habitualmente. Entre las tailandesas, la mayoría llegan de Isaan. Sin embargo, no suelen dejar trabajar a las que son de tez morena. El público tailandés que tiene 2.000 bahts para gastar en dos horas de amor apresurado las quiere blancas de piel.

La narradora anónima de su vida en la casa de baño masaje daba detalles más cercanos. Y que muestran lo dura que es la sociedad tailandesa para muchas mujeres. Ella fue violada. En un país donde la violación puede llegar a verse como algo normal -Emma Thomas lo explica muy bien-, la muchacha no encontró ayuda para encarcelar al cafre que abusó de ella. El trauma la llevó a buscar dinero rápido en un aab ob nuad.

Solía trabajar, explica su relato, desde las 13 hasta las 23 horas. Hacía entre cuatro y cinco servicios de dos horas. Si el cliente quería sin condón, se llevaba una propina. A veces abusaron de ella, pero el local no la protegió. Porque el cliente siempre tiene la razón. Así que empezó a fumar metanfetamina para hacer más llevaderas las horas.

Cada año, el local donde trabajaba la obligaba a pasar las pruebas de venéreas. En una ocasión, le detectaron el VIH. Fue despedida y empezó a tomar los retrovirales contra el sida, gratuitos en Tailandia. Y también a trabajar desde casa.

Muchos hombres insistían en su lecho en hacerlo a pelo. Ella nunca les confesó que tenía el sida. Ni siquiera cuando ellos decidieron ofrecer el doble de dinero. Era su problema si insistían en no usar condón. Quizás la joven no sabía que podía infectarse de otras cepas del virus.

La historia de esta trabajadora sigue viva. En la red y en boca de muchos. Igual que boyante se mantiene el negocio de las casas de baño masaje. Pese a redadas como la del Nataree -también se ha cerrado el clásico Emmanuelle-, que sigue siendo la comidilla esta semana en las noticias. Ahora avisa la policía que perseguirá a los clientes que pagasen con tarjeta el servicio.

 

¿Mafias y trata de blancas?

 

Nataree Bangkok

Imagen que la policía difundió de la redada en Nataree.

No tengo nada en contra de la prostitución, al contrario. Cada uno hace con su cuerpo lo que quiere y le saca el partido que desea. En lugar de buscar culpables, prefiero plantear qué es lo que vende un país a sus gentes para que tantas jóvenes prefieran abrirse de piernas antes que abrir una tienda.

Otro asunto -y uno muy feo- es la trata de blancas operada por redes mafiosas. Mientras las televisiones de medio mundo occidental vienen a Tailandia a grabar sus reportajes amarillistas en Nana o en Pattaya, siempre para defender a la mujer, no se dan cuenta que se fijan en la parte menos dañada del negocio.

La redada en el Nataree exhibe algo que no todos quieren ver: Muchas de las trabajadoras eran extranjeras ilegales y menores de edad. La prostitución infantil en Tailandia ha desaparecido casi en su totalidad de cara al turista. Pero en los locales cerrados para tailandeses sigue siendo una lacra por eliminar. Es en algunos karaokes turbios y en sospechosas casas de arroz hervido donde la explotación y la trata de blancas son latentes. Sobre todo con mujeres de los países vecinos.

Obviamente, no todos los aab ob nuad de Bangkok tienen los problemas de Nataree. Se dice que el local recién clausurado era de los que más infringían las reglas, que llevaba demasiado tiempo en activo y que se habían malacostumbrado a cruzar la raya.

Al fin y al cabo, en los aab ob nuad también notan ahora la falta de mujeres dispuestas a trabajar. Por eso son más habituales los casos de extranjeras. Internet ha dado una vía de acceso a muchas chicas que prefieren anunciarse en la red. Ocurre algo similar en las zonas calientes de Bangkok para extranjeros.

Igualmente, el relato anónimo de la joven que narró su vida en una casa de baño masaje no es la historia de todas las que allí trabajan. Sino el reflejo de su historia. Hay de todo en cualquier lugar.

Tailandia es lo que es, y en buena parte es debido a sus ancestrales costumbres. ¿Qué hubiera pasado si las violaciones no quedasen impunes en el país? ¿O si los culebrones televisivos no tratasen el abuso de un hombre hacia una mujer como algo normal y perdonable?

Quizás entonces la narradora de aquel texto anónimo en internet no hubiera sido violada. O quizás las autoridades habrían metido entre rejas a su acosador. Igual así esa joven no hubiese visto interesante meterse en un aab ob nuad, ni hubiese cogido el sida. Quizás ni siquiera tomase contacto jamás con las drogas. O quizás sí, ¿quién sabe? Pero, para el que escribe, la prostitución no es el problema. Sino el mundo que la rodea.

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3 comentarios

  1. Aaron dice:

    Coño esas mujeres están buenísimas lo mejor de Asia y quizás del mundo esta aquí…. Putamadre esa foto de la redada, esa mujer no muestra ningún puto signo de vergüenza, mas bien esta toda sonreída……………. jjajajjaja

    Definitivamente debe ser la costumbre ancestral tailandesa de mostrar tetas, todavía no acabo de entender a los militares, lo que deberían hacer es aceptarse y mejorar el servicio, no deberían hacer redadas, entiendo la parte de la seguridad, pero deberían proteger mas a las mujeres tailandesas en este negocio, si una mujer tiene problemas brindarles asistencia psicológica o de salud.

    con respecto a esa historia de la chica creo que ella misma se fue a la mierda, creo que es como tu dices la prostitución no es el problema, para mi es la decisión de la persona de como tomar la via adecuada en este camino y en cualquier otro que uno vaya a tomar.

  2. Mal dice:

    Otro capítulo en la guerra policía/ejército por el control de la economía sumergida del pais?

  1. 7 agosto, 2016

    […] Tailandia gusta y mucho lo de negar obviedades sin ruborizarse. Como cuando los empresarios del mundillo de las casas de baño masaje afirman sin pestañear que sus clientes salen de sus locales masajeados y no pajeados. O cuando […]

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