Saliendo de fiesta en el extrarradio (de Bangkok)

Fiesta extrarradio Bangkok

El bigotillo afeitado en el centro y con vello solo en los extremos es el estilo clásico de los muchachos que visitan los garitos del extrarradio. Foto: 4X4 Off Road Pub.

El bueno de Dave era otro estadounidense viviendo una temporada en Barcelona, pero mirándole a la cara nadie lo imaginaba. Ojos muy rasgados, tez amarilla y la misma pinta que los malos en las películas de Rambo. A quien le preguntaba de dónde era, siempre contestaba que de Estados Unidos. “Ya, bueno, ¿de dónde exactamente?”, insistía algún ingenuo. Y él se limitaba a puntualizar, mirando con aquellos afilados ojos, que era de Carolina del Norte. Como si nada.

Porque los padres de Dave eran vietnamitas refugiados en Estados Unidos, donde nació él, y a sus veintilargos ni siquiera había pisado la tierra donde nacieron los suyos ni quería saber nada de aquello. Su acento y su amor por la hamburguesa daban fe de que lo suyo no era Asia. Y sin embargo, en sus años en España Dave fue un extranjero poco apegado a lo suyo y muy enamorado de lo callejero. Nunca lo veías en Starbucks, pero los bares de tapas aceitosas de Hostafrancs se los había pateado todos.

Dave me recuerda mucho a más de uno de mis amigos aquí, en Bangkok. Sobre todo a esas horas en que los gatos son más pardos que nunca. El estadounidense veía los letreros de la lujosa -y carísima- discoteca Opium al llegar a Barcelona, pero ni caso hacía. A él le gustaba ir a los clubes más de barrio, incluso de extrarradio.

Era todo un chou ver a Dave en una discoteca de L’Hospitalet pidiendo una copa a la camarera rubia y tetona de turno con su cara de vietnamita y su acento estadounidense. Mientras sonaba El barrio en los altavoces y le preguntaba al tipo con cresta y camiseta de tirantes a su lado que dónde estaban las putas. Aquello no siempre acababa bien.

Y es que a Dave le gustaba alejarse mucho de los lugares turísticos, céntricos y populares de Barcelona. Incluso cuando algún amigo suyo llegaba polla en mano desde el otro lado del Atlántico lo llevaba de paseo a la puerta trasera de una gasolinera en la entrada de El Prat. Donde en los neones se leía Models Club, pero de modelos allí no encontraba ni una.

 

Una noche diferente

 

fiesta extrarradio bangkok

Estos días que la fiesta en el centro de Sukhumvit está sufriendo la visita de los militares que cierran locales, el extrarradio puede ser un lugar interesante. Los únicos uniformes de camuflaje que se ven por allí son los de los espontáneos como el de la imagen. Foto: Off Road Pub.

La historia de Dave en Barcelona es la de muchos tipos en todas partes del mundo. En Bangkok, cómo no, también es fácil encontrarse a un extranjero tratando de hablar la lengua local en garitos poco dados a los de fuera. Solo que aquí los de rasgados ojos son ellos y los caucásicos nosotros.

Como una noche de viernes de la que hace no demasiadas semanas. Una noche cualquiera cuya primera estampa era la habitual. Se pasaron por mi barrio unos cuantos amigos y, pese a estar casi todos combatiendo la resaca de la noche anterior, a alguno se le ocurrió pedir unas cervezas. Al aire libre, en un mercado callejero mientras engullíamos cuello de cerdo y almejas al vapor.

A la quinta botella de Leo -con hielo, qué remedio- ya estábamos tocando el asunto de marras para aquella noche. “Empieza a ser muy tarde para ir a RCA, no habrá mesa”, decía uno. “Yo no quiero acabar otra vez en Climax, hasta la ladyboy de la entrada sabe donde vivo”, replicaba otro. A todos se nos había olvidado la resaca al calor de la botella y ya daban igual los compromisos del siguiente día. Y es que ya saben el riesgo: si uno engulle demasiada cerveza, pronto piensa con la otra cabeza. Sobra decir cuál es.

Y mientras unos decidían si ir a Thong Lor o a algún tugurio en el soi 22 de Sukhumvit, nuestro compadre que nunca lleva gayumbos -al menos cuando sale de copas por lugares de dudosa reputación- frunció el ceño y sentenció el asunto con una propuesta diferente. “Vamos de extrarradio esta noche, hagamos algo diferente”. Al fin y al cabo, la acción para él empieza cuando abre Swing y para aquello aún era pronto.

Hay más discotecas en Bangkok que chiringuitos en Benidorm, aunque casi siempre se acabe por ir a los mismos sitios. Pero basta con alejarse un poco hacia las afueras para encontrarse avenidas repletas de locales enormes con escandalosos neones y aun más pomposos nombres. Y no hablo de las casas de masaje con paja y algo más, sino de discotecas gigantes para la gente de barrio y de las afueras.

Así de pomposos lucen muchos garitos en el exterior. Como Finale, una discoteca de 'casi' final feliz en Ramintra. Con coyotes para los calenturientos siameses y luciendo anuncios poco disimulados como este.

Así de pomposos lucen muchos garitos en el exterior. Como Finale, una discoteca de ‘casi’ final feliz en Ramintra muy subidita de tono. Con coyotes que bailan para los calenturientos siameses y luciendo anuncios tan poco disimulados como el de este enlace.

Muchos de estos garitos enormes para tailandeses de barrio están en las zonas de Ram Inthra y Srinakarin, más alla de las avenidas Bang Na y On Nut. Y me recuerdan a las macrodiscotecas de antaño en Europa, con sus aparcamientos y sus espacios gigantescos.

Algunas de ellas, de pomposos nombres, mezclan bailes y copas con los asuntos de la entrepierna. Pero sin que se note mucho. Como Florence, cuyas paredes tratan de emular a la antigua y romántica Italia. Aunque allí el romanticismo es de pago, ya que la compañía femenina es previo pago, y eso sin derecho a cama.

Florence hace las delicias de mi buen y silencioso amigo apodado Snake, ya que allí puede hacer de las suyas. Pero aquella noche de cervezas con hielo optamos por algo más popular. De barrio, vamos.

 

Entre atrevidas coyotes y baratos alcoholes

 

4X4 Off Road

Camiseta inspirada en la bandera inglesa y chaqueta militar estadounidense. Nunca falla. Foto: 4X4 Off Road.

La noche de marras nos movimos en taxi hasta 4X4 Off Road en Sinakarin. El que menos tiempo llevaba sin visitar aquel garito ya sumaba cuatro años sin saber qué se cocía por allá. Sin embargo, era como si no hubiera pasado el tiempo.

A la entrada, neones. No solo los de la macrodiscoteca con pinta de piscina valenciana de los 90, sino los de otros tantos recintos en la zona. En esta parte de la ciudad viven muchos trabajadores llegados de los pueblos del interior y sin duda lo de copear les gusta mucho.

Y, claro, andarse entre copas en esa zona ha de ajustarse a aquellos de salarios apretados. En la entrada del 4X4 Off puedes comprar la botella de Red Label por unos 700 bahts. Curioso, más barato que en el supermercado, seguramente gracias al contrabando.

Lo que hay dentro del garito -por otro lado enorme- es similar a la mayoría de discotecas de coyotes. De chicas que bailan como si estuvieran en el Salvaje Oeste pero al estilo siamés y enseñando, a veces, algo de carne. El 4X4 Off Road es la versión sin pechuga descubierta, por lo que la clientela no la forman hordas de tailandeses polla en mano. Es más, casi toda la noche el show es musical con banda local.

Desde luego, este Off Road y sus hermanos en la misma zona no son las discotecas más exclusivas de la ciudad, ni siquiera una gema escondida que pudiera hacer las delicias de aquellos que beben en copa de balón y se rascan la barba mientras opinan sobre la calidad acústica del garito. Lo divertido es lo rocambolesco del asunto.

Los hombres de bigote oscurecido solo en los extremos del labio superior te sonríen y brindan contigo. Se hacen fotos. Alguna dama echa miradas furtivas y, mientras la banda sigue a sus canciones, el más romántico del grupo le lanza un guiño a la muchacha. A él lo llamamos Tres Semanas. Porque se enamora de cualquiera y romancea hasta un máximo de tres semanas. Una noche incluso llegó a arrodillarse en Climax ante una joven con una rosa entre los dientes, como si fuera El Zorro ante una… dama de bien.

Cómo no, algunas mujeres de elevada estatura se acercan por allí. Incluso se pasea un muchachote acompañado de una linda señorita que le saca un palmo y entran juntos en los lavabos. En los de hombres, por supuesto. Y poco después, el espectáculo del momento es, vaya por dónde, un show en el que un hombre se trasviste y baila como si aquello fuera El Molino.

Este tipo de garitos, de alcoholes baratos y damas disfrazadas, son cuando menos un lugar a visitar en Bangkok. Sobre todo cuando uno ya se ha aburrido de lo habitual, que no todo empieza y acaba en Sukhumvit. Aunque, claro, de internacional tienen poco. Así que es mejor ir concienciado.

Parte de su gracia está en lo que uno puede ver a altas horas de la madrugada. Por ejemplo, cuando la banda cierra el chiringuito a las 2 y empiezan a poner música electrónica. Como en este vídeo.

Tras tantas horas allí metidas, a unas cuantas muchachas les dio por subirse al escenario. Ya no eran bailarinas, sino espontáneas que estaban pasando un buen rato. Y, bueno, fuertemente intoxicadas, pues lo que ocurrió luego era un espectáculo dantesco.

Primero se sube una chica de notable sobrepeso. Luego, otra. Bailan y ríen. Y al cabo del rato, se desmelenan y empiezan a quitarse ropa, quedándose en paños menores. Al final, el grupito de las entradas en kilos bailando fue notable. Tanto, que un par de chicas muy delgadas empezaron a hacerles la competencia al otro lado del escenario.

Todo eso sin que a nadie le importase un comino. Alguna de ellas igual tuvo demasiadas copas gratis, sin duda. Pero lo divertido del caso es que eran simples clientas queriendo pasar un buen rato. Tailandia, siempre tan diferente. Tanto que nunca deja de sorprender.

 

Isaan a pocos kilómetros de Sukhumvit

 

TamNan Khon Isaan Rama III

La leyenda de Isaan. Ese es el pomposo nombre de este garito para las gentes del noreste.

El de Huelva es un tipo intrépido. Amante de lo más tradicional de Tailandia y ávido lector de libros budistas. También muy ducho en lo de meterse entre las faldas del Noreste, su más querida región de Tailandia. Amenaza con dejar de estudiar tailandés un día y ponerse con el dialecto de Isaan.

Nuestro compadre, con su marcado acento andaluz, se paró ante el carrito donde una joven vendía salchichas en Silóm. Ella le sonrió, el pagó por el pedazo de carne. Y se cayeron bien. Así que se dieron los teléfonos y quedaron en verse una noche.

La noche de marras, nuestro hombre esperó a que su nueva amiga dejase el carrito de las salchichas y la llevó a Route66. Pero ella no estaba cómoda, se sentía desplazada. Así que, a los pocos minutos, ella le dijo que aquel no era su lugar. “Ven, que te llevaré a un sitio de verdad”.

Así, el bueno de Huelva descubrió uno de los más populares garitos de alcohol y comida cuyas noches están amenizadas por curiosones espectáculos de Isaan. La que ahora es su discoteca de referencia, mientras que otros dicen no poder aguantar ni un minuto allí. “Apesta a salsa de pescado y a guindilla”, he llegado a escuchar.

ตำนานตนอีสาน

El personal en La Leyenda de Isaan.

El sitio en cuestión se llama en su idioma TamNan Ton Isaan (ตำนานตนอีสาน). Lo que se traduciría como “La Leyenda de Isaan”. Y sin duda es uno de los lugares más populares en su estilo, al menos para tailandeses.

Ciertamente, tiene su qué. El lugar es muy tailandés, el ambiente es cachondo y, si te gusta Isaan, las noches allí se hacen amenas. Es posible cenar y beber, ver a la banda desafinar a veces y a las bailarinas moverse desacompasadas. Pero da igual, la cerveza es barata y el arroz también.

Más de un hombre adora al lugar -que cierra sobre las 2- porque se dice que es realmente fácil ligar allí. Siempre que se hable tailandés, obviamente, o que el galán en cuestión lleve muy bien lo de los gestos. Desde luego, las miradas son habituales. Sea por deseo o por la extravagancia de ver unos ojos redondos por allí. Quizás fue eso lo que llevó a Tres Semanas a tener un bonito romance con una de las bailarinas. El mundo de la farándula, que no de la farangdula, nunca falla.

Llegar a La Leyenda de Isaan es fácil, está en Rama III, bastante al sur de Asok, y el letrero donde se anuncia es grande. El mapa está en su página de Facebook y muchos taxistas saben dónde está, basta con decirles “Isaan Club“.

Además de las versiones locales de estos garitos-espectáculo del noreste -La Leyenda también tiene un club en Pattaya, donde abundan las mozas de Isaan-, no falta la versión internacional. La cervecería alemana de Tawandang es la opción más popular. Elegantes, limpios y más internacionales, estos locales tienen público extranjero y tailandés. Buena opción para cualquier noche.

Si bien, no es lo mismo la versión internacional. Aunque, claro, salir de extrarradio en Bangkok no es para todo el mundo. Aunque probar siempre es bueno. No en todas las discotecas de la ciudad puedes hablar con una bailarina con total naturalidad sin que mire a tu cartera. Eso, ni el bueno de Dave en Barcelona, con su pinta de vietnamita, podía disfrutarlo.

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8 comentarios

  1. Aaron dice:

    Jajaja……. Dave me recuerdo algo de mi en mi adolescencia……. Asia? Que mierda era ese continente? Buda quien diablos es ese maestro? Coño ahora tailandia es todo lo que veo. Así que si me voy haré mi propia hamburguesa tailandesa. Románticismo pagano romano podría ser con un par de estatuas de buda, Júpiter y máe nak phra khannong. Hermano por que el amor medido no vale la pena y con costumbres nuestras no vale la pena por eso tengo 37 y ni mierda que me he casado. Jejejej quizás digan que soy un irresponsable y que por eso no me he casado, aunque no seré un príncipe que abandone mi palacio para buscar mi salvación. Al menos creo que me salvare de esta sociedad si me voy por allá de un casamiento apestoso y doloroso.

    Hey un pregunta En ese finale bar se ha presentado big ass? Que tipo de bandas tocan? En la leyenda de issan podrán música así…….https://m.youtube.com/watch?v=SXXK4P2Ogs0

    Sabes esta musica me parece Excelente, por allí estaba buscando un vídeo de un viejo que también cantaba una musica y el salia rideado de un montón de thai girls bailando si lo encuentro lo comparto para que me digas que estilo es esa musica, realmente lo tradicional tailandés enamora mi hermano al igual que sus templos y sus lugares wao que paraíso a esta vaina aquí tan cristiana.

    • Por supuesto, ese tipo de música tradicional tiene su momento en ‘La Leyenda’. Hacen bailes espectáculo tradicionales con música siamesa, donde las mujeres bailan con atuendos de época y usan uñas postizas de casi medio metro de largas. Big Ass, en cambio, allí no es popular, ya que es una banda de rock y no está enfocada al público de Isaan. Eso es más en otros lugares de Bangkok.

  2. Celebro ver que el blog vuelve a los orígenes y sigue desvelándonos los secretos más bizarros de la noche siamesa. ¡Había ganas ya de pillar de nuevo por banda un artículo de estos! Le dan a uno ganas de pillar un vuelo barato e irse a pasar un finde a Bangkok, ja ja.

  3. NONAME dice:

    Me horroriza todo lo que tenga que ver con las discotecas y el ambiente nocturno. Sin embargo, he de reconocer que el de los vídeos es muy divertido: esas bailarinas desganadas, la suerte de country folk de Isaan desafinado, el travesti en pleno trance… Es tan bizarro.

  4. Ese tipo de fiestas y de noche es algo en Tailandia que merece la pena y mucho. Tan lejos de lo convencional y, a la vez, tan estrambótico. Parte de la gracia de esta ciudad es que cualquier día puedes acabar en un bar perdido de la mano de Buda o en una discoteca a 50 kilómetros de Bangkok y alucinar. Además, al no estar acostumbrados a los extranjeros y estar muy lejos de las zonas turísticas el personal suele ser agradable y divertido.

  5. Bruno dice:

    Muy bien Luis, me alegra comprobar que mantienes tus buenas costumbres, tanto en tu vida como en tu escritura.
    Investigación estupenda para un artículo divertido e interesantísimo. Parce ser que el barrio siempre es el barrio sea donde sea. Será porque por mucho que varien idiomas, cocinas y costumbres, las categorías sociales son universales y más en un mundo, y un país tan globalizados.
    ¿Será el Isaan sound de Krung Thep el equivalente de la rumba catalana?

  6. Malandro dice:

    Concho,Luìs, eres un tipo fantàstico!
    Despuès de haber tenido el placer de conocerte, y de haber encontrado en ti a una persona tan culta e interesante, entiendo por què los anàlisis sociològicos que te sacas de la manga, como èste, tienen tanta miga. Lo que me pregunto, sabiendo lo inmenso que es Bangkok, es: Dònde coño encuentras todo esto?Es que mira que hay que saber buscar para encontrar cosas tan disparatadas en una ciudad tan desproporcinadamente grande…..
    Por cierto, yo jurarìa que el de la camista sin mangas del primer vìdeo estaba el otro dia cantando en Climax….

  7. Aaron dice:

    Debe ser una fiesta bien diferente con esos atuendo brillando al calor de la noche en bangkok……..jajajaja

    Personalmente me gusta esa musica suena diferente, una pregunta y como se baila eso? Tendrás algún vídeo de alguna fiesta allí o algo para ver?

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