Los locales más sucios en la noche de Bangkok

Saphan Kwai

Una calle de Saphan Kwai. Foto: Stickman.

Uno de los discursos que más me hacen reír en mi Barcelona natal es cuando los políticos hablan de combatir el turismo de borrachera en pos de otra fórmula de más calidad. Vamos, que el visitante gaste muchos euros y no vomite en la calle. Parece que no se den cuenta de que si España atrae a todos esos sujetos cuya única intención es perder los papeles es porque de perder papeles sabemos mucho los españoles. Y algo así ocurre también en Siam.

Llevan años en Tailandia hablando de minimizar el turismo de la noche y de poner veto a la charcutería de Nana y los barrios rojos. No sé yo si los templos y las playas -también la montaña- podrían compensar las pérdidas que conllevaría perseguir al turismo que viene polla en mano. Pero esa ya es otra historia.

Lo que resulta divertido es ver cómo los de arriba en Tailandia se quejan de lo que les gusta a los farangs que agarran una botella de Chang con una mano y a una jamelga de alquiler con la otra. Escuchando a algún político siamés, parece que toda la culpa sea del hombre blanco. Cuando en lo de juntarse con muchachas de saldo y esquina, el hombre tailandés sabe y desde luego que sabe mucho.

Quizás cuando se hable calor de cama a previo pago en Tailandia lo normal sea pensar en Nana, Soi Cowboy, Patpong o la infame playa de Pattaya. Parece que sólo de putas se nutra el extranjero. Pero es que el hombre asiático es mucho más tímido cuando juega en casa y no quiere que le vean. Por eso los japoneses no dejan entrar a muchachos de ojos redondos en sus clubes de señoritas. Se acongojarían y perderían cara.

Igual que si España tiene un nombre mayúsculo en el turismo de borrachera es por algo, esta parte de Asia rezuma bares de señoritas en bikini por motivos de peso. Y no del peso de muchos extranjeros, sino por los garitos favoritos del calenturiento hombre siamés. No animo a nadie a que se pierda por sus locales. Más bien al contrario. Algún conocido ha acabado en el hospital por ir a buscar señoritas donde les gusta encontrarlas a las mafias tailandesas. Pero siempre es bueno estar informado y saber qué se cuece por allá.

 

Los ‘lounge’, donde pagar porque te rían las gracias

 

Sherbet Bangkok

El interior de Sherbet, uno de los ‘lounge’ más populares de Bangkok. Elegante lo es mucho. Caro también. Lo que allí se cuece… previo pago.

La escena nocturna más curiosa de Bangkok, al menos cuando se trata de discotecas. Los lounge son algo diferente en el panorama festivo de Tailandia. Copian el modelo de los bares de hosts japoneses en ambientes de alto poder adquisitivo. ¿Qué son estos garitos?

Discotecas grandes, elegantes, con espectáculos y lujo a raudales. Uno entra en un garito así y en la puerta ya ve que el asunto le va a salir caro. Zonas ajardinadas, construcciones señoriales y porteros en traje hecho a medida que saludan a los recién llegados como si fuesen nobles llegando a la recepción de palacio. En realidad, tiene su sentido. Son lugares frecuentados por la clase alta y pudiente tailandesa.

Sherbet Lounge Bangkok Tailandia

La entrada en Sherbet deja claro que no escatiman en pomposidad.

Dentro, todo son mesas en las que ves cómo los muchachos del lugar beben licores de precio elevado, acompañados por muchachas extremadamente sonrientes y agradables. Ellos dicen cualquier tontería. Ellas ríen. A uno se le cae la copa de la borrachera. Su compañera le limpia la camisa y le acaricia la mejilla. Le dice al borracho que es muy guapo, pese a tener los dientes torcidos y más carnosos labios que La veneno. Y le invita a seguir bebiendo.

La idea de estos lounge es llegar en grupos de amigos. No de amigos y amigas, sólo de amigos. Llegados a ese punto, los camareros dan dos cartas. La de bebidas y la de chicas. Pero no es un prostíbulo. Las chicas no están en la carta por motivos sexuales. Si se paga el alto precio, lo que harán será acompañarte en la mesa, servirte las bebidas y reírte las gracias. Si pagas buenas copas, igual tocas algo. Pero nada de llevarse algo a casa, al menos al precio que pone en la carta. Se paga por la compañía.

Pegasus Bangkok

Pegasus, otro de los lounge más populares en Bangkok.

Sin duda, es algo en comunión con los clubes de hosts japoneses. Pero mientras en tierras niponas te sientas con tu chica de alquiler para contarle tus penas y lo que te estresa el trabajo, en Tailandia es para bailar y emborracharse. Las jóvenes amenizan al cliente haciéndole jugar a piedra, papel, tijera mientras ríen. Quien pierde, bebe. Y siempre paga el hombre. La clientela, como hemos dicho, está formada por asiáticos de muy alto poder adquisitivo, o los que se las dan de ello.

Claro, todo esto tiene un precio. Las chicas del lounge son seleccionadas cuidadosamente y han de ser divertidas además de notablemente atractivas. Tampoco esperes beber DyC o ni siquiera un triste Red Label. Lo de ir de cervezas ya ni en sueños húmedos. Lo normal es comprar whisky de reserva.

¿Cuánto puede suponer la broma en un lounge? Tranquilamente unos 5.000 bahts, 125 euros. Los que no tienen control con lo que piden las chicas ya pasan de los 200 euros. Y eso sabiendo que, a menos que se obre el milagro, volverán a casa como casi todo el mundo en una discoteca normal. Solos.

Pimp Sister Bangkok

Pimp es uno de los ‘lounge’ más populares y sin duda en el que más carne se deja ver. También es más conocido entre extranjeros.

Porque las chicas que trabajan en el lounge no son putas. O al menos eso dicen ellas. Cuanto menos, no son putas tailandesas al uso. Aunque en algunos clubes como Pimp, de los más conocidos, bailen en paños menores. La idea es que las chicas no se van con los clientes a cambio de un pago al local. Pero, claro, ¿y cuándo una de ellas sale con un cliente al acabar la noche?

Quizás desde España es difícil entender este concepto de entretenimiento. Pero es muy común en Asia. Aquí se han de creer que realmente están ligando, aunque hayan pagado previamente. Las clases altas locales han de jugar al juego. Y necesitan más que les masajeen el ego que no la entrepierna. Cuando el dinero sobra en los bolsillos de muchos, lugares como los lounge afloran.

Entre los más conocidos están Sherbet y Pegasus, donde se dice están las mejores chicas de alquiler en el país. St Moritz o Le Pent son también muy populares. Y The Pimp -cuyo Facebook es muy curioso y es del club que procede el vídeo sobre estas líneas- se ha ganado la fama al tener a sus chicas en bikini. Es uno de los que más pechuga enseñan.

Estos también llamados gentlemen’s club dan opción de hacerse miembro de los lugares y tener descuentos y promociones -en carne, claro- a cambio de unos mil dólares anuales, dependiendo del garito. Una inversión cuanto menos cuestionable.

Se puede decir lo que se quiera, pero entre ir a Nana o a estos garitos poca diferencia hay de fondo, aunque no lo aparente a primera vista. Las chicas serán diferentes, los clientes también, las formas por supuesto. Pero en uno pagas por la compañía y en el otro también. Y esto no es un lugar para occidentales. Vale, tampoco para cualquier asiático. Pero al menos no es una invención de algún tipo con redondos ojos.

 

El puente del búfalo

 

Saphan Kwai putas Tailandia

Uno de los clubes en el puente del búfalo. Foto: Stickman.

Nunca una localización tuvo mejor nombre. El Puente del Búfalo. Lo que no es más que la traducción de Saphan Kwai, una zona de Bangkok bien conocida por aquellos que se juntan con las damiselas del búfalo. Para quien no lo sepa, una de las excusas recurrentes de cualquier araña de pago que desee sacar dinero a su farang es que lo necesita porque en el pueblo de su familia, siempre en Isaan, se murió el búfalo con el que cultivaban la tierra.

Esta zona de Saphan Kwai vendría a ser la versión a la tailandesa de los bares de Nana y el resto de zonas rojas para turistas del país. Por supuesto, se encuentra en este barrio algo más alejado del centro y todo en base a las costumbres locales. ¿Pensabas que sólo los extranjeros demandaban el servicio de señoritas en bares donde ellas bailan en la barra? Pues date una vuelta por aquí.

Los bares, por supuesto, son menos que en cualquiera de las zonas para extranjeros. Y más cerrados. Las chicas son más guapas, ya que el cliente es más exigente, y por supuesto de más blanca piel. No suelen proceder de Isaan -esas buscan al extranjero-, sino del norte o del centro del país, acorde a los gustos regionales.

No se ven farangs por la zona. Cuanto menos, no es lo habitual. Por eso, no se suele timar al extranjero y los tailandeses, muy suyos ellos, si pagan copas deciden qué beberá la chica. Y no pagarán más. Si además se la quieren llevar a ver las estrellas -como se hace en los lugares guiris- no pagarán lo que se conoce como “la multa del bar”. O la mordida por sacar a la chica de su puesto de trabajo.

Por eso, el otro gran negocio de la zona son los hoteles. Los tailandeses, que viven en Tailandia, no son como los extranjeros de paso. No quieren llevarse a ninguna chica hasta el día siguiente y a sus hogares, como es menester. La clientela habitual del Puente del Búfalo son muchachos u hombretones casados y con hijos, o cuanto menos con novias. No sería de recibo llevarse a una de estas damiselas a casa con la mujer y los enanos. Así que en el hotel barato de al lado se arregla todo.

Para quien desee saber más sobre Saphan Kwai, Stickman ya realizó un extenso artículo sobre el tema, si bien hace ya cinco años. En él habla de precios mucho más bajos que los que les cobran a los turistas.

Tampoco seré yo quien recomiende darse una vuelta por allá. En principio, no miran mal a los extranjeros. Pero eso es sólo en principio. Si bien yo soy de los que dicen que Nana o Soi Cowboy son otras atracciones turísticas más en Tailandia a las que se puede ir de paseo con tus padres o tu hermana, esta zona de la ciudad me parece que hay que andarse con más ojo.

Cuando alguien diga que los extranjeros sólo hacen que llevarse chicas, previo pago, estaría bien recordar que al otro lado de la ciudad, en el Puente del Búfalo, la población nacida en el país está haciendo lo mismo.

 

Arroz hervido con luces de neón y karaokes

 

Khao Tom To Rung hasta el amanecer Bangkok

Este tugurio abre sólo por las noches. Dicen servir arroz hervido, pero cuando paso por ahí sólo hay muchachas en paños menores. Su nombre es “arroz hervido abierto hasta el amanecer”. Como el garito de Robert Rodríguez, vamos.

Mi favorito en toda esta parafernalia de lugares turbios para tailandeses. Los bares de arroz hervido. La excusa más rocambolesca para tener muchachas en ropa interior y animar al personal. Estos lugares son populares en algunas de las zonas de Bangkok donde se junta la gente más modesta y también algunas mafias.

Su nombre lo indica todo. Khao Tom. Arroz hervido. Y así los conocen los locales, para ellos son los bares de arroz hervido. En ellos -dicen- se sirve arroz hervido durante toda la noche. Lo de que haya muchas jovencitas con poca ropa en la puerta y varios neones es para atraer al gentío. ¿Dentro del local? Pues hay arroz hervido. Y música. También mozuelas dispuestas a animar el cotarro. Y algo más.

En la avenida de Rama IV hay varios. Yo cruzo esa zona varias veces por semana y siempre me hicieron gracia estos tugurios. Uno de ellos tiene el sugerente nombre de Khao Tom Mee, que se traduce como el arroz hervido de mamá. Todo muy cariñoso.

Otros locales, como el de la foto cuatro párrafos más arriba, se llaman Khao Tom Too Rung, que es como decir “arroz hervido hasta el amanecer”. Me recuerda a la genial Abierto hasta el amanecer de Robert Rodríguez. Y ahora entiendo por qué en aquel bar de tan brutal road gore movie existía el personaje de Sex Machine. Seguro que se había forjado la fama en Khao Tom Too Rung.

karaoke tailandés

Este bonito karaoke tiene el imperdible nombre de ‘ngen’ (เงิน), que significa “dinero”. Ante todo, que quede claro.

De igual forma, existen los bares de karaoke. No esos a los que uno va nada más que a cantar y comer arroz. Sino los que tienen muchachas con poca ropa en la puerta. En Bangkok, todo lugar en el que haya jovencitas en paños menores tiene truco. Vamos, no están ahí únicamente para animar el cotarro.

karaoke bangkok

El popular karaoke. Con jovencitas en la puerta.

Los bares de karaoke, pues bueno, más de lo mismo. Vas a cantar y las chicas, a un módico precio, cantan contigo. Hacen los coros contigo, acarameladitas y muy cerca, pegadas bien al micrófono. Al que va conectado por un cable, no al que se esconde entre las piernas. Si bien seguro hay un precio para que canten canciones entre bajas pasiones.

Si ya dije que lo de Saphan Kwai no es algo que recomiende, la experiencia de comer arroz hervido o cantar canciones en estos tugurios ya es para evitar si llevas poco tiempo en el país o pierdes la conciencia entre copas. Igual no te pasa nada. O quizás te pase como a un conocido, que cuando vivía en Victory Monument y visitaba uno de estos chiringuitos se llevó una paliza monumental. Su pecado fue tocar a una chica. Sólo que aquella muchacha era la niña de los ojos de un mafioso del lugar.

 

Bañarse, secarse, masaje… ¿y nada más?

 

Chuwit Kamolsivit baño masaje

Chuwit Kamolsivit, el empresario que llenó Ratchada de casas de baño y masaje para pasarse a la política. 

Dejo para el final lo que más se conoce por estos lares. Las casas de masaje y baño de Bangkok, tan populares en las zonas de Ratchada y Petchaburi. Puro confort tailandés que siempre se ha dicho públicamente que son para el relax. Lo que no se dice es lo que se cuece en ellas. Pero se puede imaginar.

Son grandes edificios con neones y pomposos nombres. Alaina, Caesar’s Palace, Riviera o Claudia. Dentro, más habitaciones que un hotel, con sus ventanas siempre tintadas de negro. ¿Qué se ofrece en ellas? Un baño masaje, la expresión que el bueno de Ronaldinho popularizó cuando le dio por dejar de jugar en Barcelona. En realidad, estos lugares se conocen como aab op nuat. Se traduciría por “baño, seco y masaje”. ¿Hay algo más?

Sí, claro que lo hay. No hace falta explicitar qué extras incluyen estos macro-complejos en los que dos horas de baño masaje salen a unos 50 euros. Son lugares para tailandeses, aunque siempre algún extranjero se deja caer. No obstante, quienes disfrutan más de estos lugares son los japoneses, siempre muy sucios ellos.

Es más, uno de los más grandes aab op nuat, Poseidon, tiene salas para cinco huéspedes y sus chicas, donde además de las camas y los baños disponen de un semi-anfiteatro romano del que cuelga una pantalla de cine, conectada a un karaoke con micrófonos para los huéspedes y sus acompañantes.

Y relato lo del anfiteatro con karaoke porque hice un reportaje hace ya tres años que me llevó a hacer un tour completo por todos los rincones de Poseidon, haciéndome pasar por agente turístico de adinerados singapurenses. Su clientela era mayoritariamente nipona y a mi compañero y a mí nos miraban como a dos enemigos. Otro de los aspectos que me sorprendieron no fue que las chicas -todas de piel blanca- estuviesen expuestas detrás de un cristal. Sino que el fondo donde posaban estaba decorado con una pintura gigantesca del monte Fuji. Que los nipones se sientan como en casa es fundamental.

Quien desee un relato más detallado y desde dentro sobre estos garitos, recomiendo la lectura de Herr Peter y su test drive a uno de los locales.

Tiempo atrás ya hablé de estos lugares cuando comenté las peripecias de Chuwit Kamolsivit, un empresario que granjeó su fortuna levantando estas casas de masaje con baño y algo más. Según él, nunca hubo prostitución ni servicios sexuales, sólo aab op nuat. Bañarse, secarse y masaje. Curioso que el pasado domingo la policía anunció que hubo una gran redada en estos centros del relax y, en todos los que los agentes entraron, encontraron prostitución. Hasta pasaron las imágenes por televisión, con asiáticos corriendo en pelotas y muchachas tapándose la cara. Como si ya supiesen que en las imágenes les iban a pixelar sus zonas sensibles.

Nuevamente, el Gobierno de esta parte del mundo puede hablar de un turismo diferente y de calidad, lo que no significaría de más poder adquisitivo. Pero sí de eliminar la mala cara que dan las zonas rojas de Bangkok. Pero antes, deberían plantearse si son los extranjeros los malos de la película.

Porque en todo esto de dejarse el sueldo en señoritas que fuman, los hijos de Siam tienen experiencia de sobra. Que se lo digan a todas esas amas de casa que, al llegar a casa, se sorprenden de que sus maridos lleguen a casa del trabajo con olor a sales aromáticas y bien limpitos. Ya se sabe. Bañarse, secarse y masaje.

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13 comentarios

  1. Ferni dice:

    Excelente trabajo de campo! No tenia ni la menor idea de lo que pasaba por Saphan Kwai. Probablemente merezca la pena hacer un vuelo de prospeccion sobre el nido del cuco.

    Un comentario adicional, igual para un post posterior. Por que los hombres de ojos redondos aman tanto jugar al golf? ;)

  2. carlos dice:

    Ohh tu no vas de putas ….cazas todas las semanas por k eres muy guapo ….o sera por k eres extranjero y eso te allana mucho el terreno alla con las tías mediocres …aunque no pagues ya sabemos!! …con todo eso me da k solo te follas feas …te falta calle y sobra universidad

  3. Aaron dice:

    jajajaj….. que gran reportaje

    Realmente siempre he pensado que las fiestas de ricachones no son las mejores siempre. Se ve mucho glamour, decoraciones increíbles y todo el escenario que pareciera un gran dibujo, un arte de Picasso. En todo el arte de la decoración y el escenario que montan es para distraer y perderte en todo el glamour. Joder todo esta demasiado caro que realmente al día siguiente te vas a la empresa preocupado para recuperar lo que invertisteis o pensar si la fiesta quedo bien o no. Una follada es como si estuvieras follando con el oro, en vez de una putona. Ya así pareciera que ni da muchas ganas, follar con el oro.

    Realmente el arroz hervido siempre será mucho mas interesante y estimulante. Cualquier cosa con mejor precio siempre será mejor. Pienso que un ricachón, debería pensar en su capital de inversión, para que carajos pagarme una puta fiesta en Hollywood cuando en Tailandia sale mucho mejor y las nenas están mas disponibles. Realmente Hollywood no es atractivo si existe Tailandia. Además a mi las tailandesas me gustan mucho.

  1. 24 septiembre, 2014

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    […] sigue a toda máquina. Primero, porque el mayor consumidor no es el que viene de lejanas tierras, sino el hombre tailandés. Pero sobre todo porque, en Asia, el oficio más viejo del mundo no tiene nada que ver […]

  3. 16 marzo, 2015

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  4. 27 abril, 2015

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  5. 11 diciembre, 2015

    […] Sin embargo, los mayores viciosos en este país no somos los occidentales. Vale, los hombres de Siam no dicen que se van a jugar a pádel con los amigos y acaban practicando su saque con pelotas rebosantes de flujo disparadas por una vagina. Pero les encanta llegar a casa duchados y perfumados. […]

  6. 14 enero, 2016

    […] Nuestra escuela de estar por casa hubiera sacado los colores a un tailandés cualquiera, tan acostumbrados al respeto extremo. Hasta le hubiera podido parecer libertinaje, cuando ante más íntimos asuntos se sonrojan menos. […]

  7. 27 febrero, 2016

    […] previamente. Y en esa tarifa no se incluyen tocamientos ni nada más. Viene a ser algo similar a los carísimos clubes de caballeros de Bangkok, pero como si fuese un take […]

  8. 17 junio, 2016

    […] Ya hablamos de este tipo de locales aquí. Están en todo el país, pero se multiplicaron como setas en Bangkok. Y sin esconderse. Son lo más vistoso e iluminado en las avenidas de Ratchada y Petchaburi. Con sus neones, sus llamativos letreros y los carteles enormes anunciando a las féminas que allí masajean al personal. […]

  9. 26 noviembre, 2016

    […] repletas de locales enormes con escandalosos neones y aun más pomposos nombres. Y no hablo de las casas de masaje con paja y algo más, sino de discotecas gigantes para la gente de barrio y de las […]

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