Que no me llames farang, que yo soy español… ¡Joder!

Nice views, honey. Khlong Thoei, Bangkok.

Nice views, honey.

Bangkok. Zona de Khlong Toei. Un sábado cualquiera a las seis de la madrugada. En la ventana los primeros rayos de sol iluminan esa curiosa imagen que dan un puñado chavolas suburbiales junto a los rascacielos de Sukhumvit. El equipo de aire acondicionado escupe frío a borbotones. Lo escupe directamente en la habitación 313 de un edificio de apartamentos cualquiera. Allí, un español cualquiera dialoga entre finas sábanas con una tailandesa cualquiera. Una situación cualquiera de lo que no deja de ser la propia de otro fin de semana cualquiera.

–Tengo frío –comenta ella–, ¿por qué no tienes mantas y edredón?
–No estoy acostumbrado a dormir con mantas si la calle arde a más de 30 grados.
–Ya, pero es que yo necesito que el aire acondicionado esté bien fuerte –precisamente el muchacho tuvo que bajar notablemente la temperatura del termostato tras habérselo rogado ella–. Y así puedo dormir con mantas, arropada y calentita –ella no hace más que revelar lo que no deja de ser una costumbre muy tailandesa: para dormir, nada mejor que un buen edredón y el aire acondicionado a unos helados veinte grados para ese país tropical.
–Tranquila, tengo la solución –él se levanta de la cama y se dirige al armario; coge una camiseta y se la acerca a la hermosa joven–. Con ésto ya no pasarás frío.
–¿Una camiseta de la selección española de fútbol? ¡Qué bien! –corre a enfundarse la Roja, que le queda larga como si fuese un vestido bajo ese cuerpecito de poco más de metro y medio– ¿Estoy guapa con ella? –pregunta coqueta. Y por supuesto que lo está. Posa como si hubiese aprendido a hacerlo en las revistas. España es esa camiseta para ella.

Porque la muchacha nunca oyó hablar de Cristóbal Colón. Tras acabar la secundaria estudió cuatro años más en la Universidad. Pero nunca nadie le contó que hubo una época en que España y Portugal enviaban flotas de navíos para ver qué pasaba al otro lado del mundo. En la educación secundaria aprendió que, en Asia, el pueblo elegido es Tailandia, sólo que no han tenido buena suerte con lo de la economía.

Le hablaron en la escuela también de China y Japón, aunque no mucho. Más o menos cuando en la escuela española pasan de largo todo lo que tiene que ver con Asia. ¿Para qué preocuparnos de pueblos que están tan lejos?

Y más allá de las pertinentes explicaciones sobre fronteras en Asia, las lecciones de geografía de nuestra joven se centraron en separar lo que es Pratheet Thai –así es como definen a su país en su lengua original– de Pratheet Farang. La dichosa palabra con la que meten en el mismo saco a todos los extranjeros de origen caucásico. Farang. Da igual si son yankees, latinos, europeos o nórdicos. Todos son lo mismo. Farangs. Igual que en nuestros barrios llamamos chinos a cualquier persona de ojos redondos, en Tailandia tienen una palabra mágica para definir a los extranjeros de ojos redondos. Farangs.

Todos los farangs piensan igual. Para algunos, todos los farangs son unos guarros, no hay más que ver cómo les gusta pagar por tener pareja. Todos los farangs son también ricos, queda claro con el uso que hacen de la billetera. E incluso todos los farangs tienen poder. Y sin embargo, todos los farangs son desdichados porque no pudieron nacer en un país como Tailandia. Sólo tienen dinero y por eso son tan desdichados. Curiosa afirmación en un país en el que todo se mide por dinero, en el que cuanto más tienes mejor eres.

Aun así, no hay ninguna sorpresa cuando dicha muchacha se mira una y otra vez en el espejo orgullosa de vestir la Roja y de poder demostrar a su nuevo amigo que se conoce los jugadores de la selección al dedillo. Villa, Casillas, Piqué, Xavi, Iniesta, Ramos. «Son muy guapos y además juegan muy bien», comenta simpática.

Más de una se saltó la clase de geografía.

Y entre charla y charla sobre fútbol llega la pregunta estrella: ¿Y dónde está España? El muchacho la mira sorprendido. Sin poder llegar a creer que conozca todo sobre la Roja y no dónde está el país de la Roja, le comenta que al sur de Europa. Le habla del mapa de Europa. No sabe, no contesta. Si le hubiese dicho que España en el mapa está al lado de Suecia igual ella hubiese dicho que conoció a un sueco cualquiera y que le pareció un tipo muy majo.

En primaria nadie le habló de Europa y de su pasado. Nadie le comentó en secundaria que unos tipos caucásicos con pelo en el pecho fueron los primeros europeos en pisar suelo siamés. En la Universidad  nunca escuchó nada acerca de alguna cultura europea ni de un tipo que se llamaba Cervantes y que escribió la que se considera la mejor obra literaria de la historia. Sólo le recordaron una y otra vez que si quería enganchar a un tipo con el que costearse los caprichos en plena gratuidad mejor que se buscase a uno de esos tipos de pelo en pecho que venían de un lugar frío y sin alma al que muchos llaman Farangland.

–¿Por qué no vives en Sukhumvit? –pregunta ella.
–¿Y por qué debería? –le responde divertido él– La verdad es que el barrio no es bonito, pero el aire acondicionado funciona muy bien y así te puedes poner la Roja.
–Los farangs no suelen vivir en este barrio.
–Es que yo no soy farang.
–Tú eres farang. Eres ‘westerner’. Todos los ‘westerner’ son farang.
–Eso sería como decir que tú eres igual que una coreana o una indonesia. O que una camboyana.
–¿Cómo puedes decir eso? Es diferente.

Ahora, el muchacho empieza a sentirse ofendido. Aunque también atontado. Claro que no le gusta que metan en el mismo saco a Paco Martínez Soria o a Míster Bean. ¿Qué diablos tiene que ver un alemán o un estadounidense con un español o un italiano? El muchacho se indigna. Pero también recuerda cómo, en el barrio donde pasó casi toda su vida, los únicos asiáticos que había eran chinos. Y lo eran porque tenían los ojos redondos y todos ellos hablaban lenguas extrañas. Para nosotros, todos ellos eran iguales. Y para ellos, a todos los occidentales nos han hecho del mismo patrón. Pero él, tozudo, quiere explicárselo a ella.

–Te equivocas –argumenta el ofendido europeo–. Yo no soy farang. Soy español, que no es lo mismo. No soy un zampa hamburguesas, no soy rubio y mi piel no se pone rosa al sol. No voy con putas por mucho que lo hagan los extranjeros aquí y mucho menos le pago las copas a nadie. Y sobre todo no me gusta la jodida Guinnes ni los fránkfurts o visitar pubs ingleses. Mi país no es frío ni poderoso económicamente. Es simplemente caluroso y lleno de playas y fiesta, con la economía cayéndose a pedazos. Justo como Tailandia. Yo no soy farang. Yo soy latino. Soy un descendiente del glorioso Imperio Romano.

A los que tenemos los ojos redondos nos llaman farangs. No hay más. Hay que vivir con ello en Tailandia. En los países donde hay un fuerte sentimiento nacional y las fronteras quedan muy lejos, todo lo que es foráneo se mete en el mismo saco. Al fin y al cabo, quienes venimos de la piel de toro lo sabemos muy bien, con eso de «como en España no se vive en ningún sitio». Algunos dicen que lo de que nos llamen farangs no es despectivo. Otros lo ven como un insulto. Lo que está claro es que no vale la pena enfadarse por ello.

Porque Bangkok es un lugar maravilloso si te gusta el caos. Y Tailandia un país hermoso y sus gentes pueden llegar a ser muy acogedoras. Desgraciadamente, las lecciones de geografía e historia no son lo suyo. Qué se le va a hacer. Habrá que consolarse una vez más con lo mismo. Con la Roja. Sus logros en el terreno de juego es lo que nos queda, parece ser. A Cristóbal Colón y a Cervantes, guste o no, mejor dejarlos para otro momento.

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13 comentarios

  1. Oscar Prat dice:

    Que cundan esos posts,este esta demasiado atropellado!

  2. Sol dice:

    ¡Hoy mismo! Que voy a combatir la resaca con algo de arroz…

  3. Balpo dice:

    A mí también me molesta lo de ser llamado farang, pero el tema es simplemente una cuestión de racismo. SI te molesta, espero que te moleste que los españoles llamen chino a un tailandés. O “guiri” a un centroeuropeo…algo constante.

    España es un país económicamente poderoso. Entre los 25 o 30 primeros del mundo. Muy lejos de Tailandia. Los siento pero es la verdad. Por mucho que se caiga su eonomía, está a años luz de Tailandia.

    Si preguntas en España donde está Tialandia te llevarás grandes sorpresas. Muy poca gente puede situarlo en un mapa. Y al igual que pasa en Tailandia, la gente en España no sabe que idioma se habla en Tailandia. De igual manera, nadie en Europa estudia la historia de Asia.

    La mayoría de mis estudiantes tailandeses conocen a Cristobal Colón bajo el nombre d e Cristopher Columbus, que por cierto, es probablemente italiano.

    Pd:¿”contra más”?

    • Sol dice:

      Precisamente, cuando me dicen que todos somos farangs y todos somos iguales por eso, siempre les digo que en España a los tailandeses les llaman chinos. Y que ni siquiera la mayoría de la gente sabe dónde está Tailandia, por no hablar de que casi todo el mundo te hablará de putas si le mencionas dicho país. Entonces es cuando un tailandés entiende por qué no me gusta que me llamen farang. ¡Ah! Y por supuesto que nunca he llamado ‘chino’ a un tailandés, igual que no lo hago con japoneses, coreanos, malayos o con la nacionalidad que sea… ;)

  4. Balpo dice:

    No olvides el caso de “Guiris” que es igual.
    Me parecía que el tono del artículo era un poco injusto con los tais, a los que yo mismo critico muchas cosas, pero realmente en estos temas España es aprecida.
    Yo me he puesto en mi roja detrás คนสเปน -khon sapen- para dejarlo claro.
    Escribo un blog también de cultura tailandesa, un rollo muy diferente, pero igual te interesa. Ahora estoy preparando el segundo post serio.
    bopenbalpo.wordpress.com
    Saludos

  5. Sol dice:

    No te lo negaré, lo de los guiris es prácticamente lo mismo. Aunque, afortunadamente, en España estamos cambiando el sentido de la palabra guiri en los últimos tiempos. Si te fijas, ahora cuando salimos nosotros al extranjero nos autodenominamos ‘guiris’. Pero el tema es que pensar que un alemán es lo mismo que un inglés y que sólo les gusta la cerveza es de niño de sexto de EGB.

    No quiero ser injusto con los tailandeses. Es más, creo que si tienen culpa en todo este asunto es más bien por los gobiernos que están sufriendo, no por su cultura, que me parece muy diferente pero también muy bella.

    Eso me ha gustado de tu blog. Tu énfasis en destacar la cultura de este lugar del mundo. Y sobre todo en señalar que no es ni mejor ni peor que la nuestra. Estoy un poco harto de ver a ‘farangs’ en pantalón corto paseando por Sukhumvit y sin hablar una palabra en tailandés quejándose de lo malos que son los locales. Que si no miran las ciudades de forma cartesiana, que si las apariencias son demasiado importantes para ellos o que no tienen objetivos y miras en el futuro. ¿Se han dado cuenta de que su cultura es diferente? A ellos sí que los llamo ‘farangs’. Y con gusto. No por ser de donde sean. Sino por comportarse como extranjeros incapaces de ver más allá de sus costumbres occidentales.

  6. eufcb5 dice:

    joder muy bueno este articulo me recuerda una situacion muy parecida que vivi a finales del año pasado en phuket y la pregunta donde esta España? fue identica simplemente genial

  7. Trat dice:

    Tu también acabarás siendo, con suerte, un asqueroso sexagenario calvo. No lo olvides

  8. Fran dice:

    Es sencillo, si no quieres que te llamen farang, cambiate la ropa de occidental por una mas del lugar sin incurrir en horteradas que todavía te harían mas farang, jamas hables ingles! Yo no hablo farang! diles Y esfuerzate en hablarles en su idioma, entender su cultura y modo de vida. Ellos, como cualquiera, se sienten orgullosos si te esfuerzas en conocerlos.
    Eso si, sal de los clubs y visita la tailandia real, la de la gente comun.

  9. Sebastián dice:

    Muy bueno el artículo. Como soy argentino, estoy acostumbrado a que la gente extranjera me identifique por el asado y por Messi, aunque en general no tengan idea de donde queda Argentina (si, aunque creamos que Argentina es un país lleno de riqueza natural, grande en extensión y ubicado en un lugar difícil de confundir).

    Probablemente sea mas difícil que un español desconozca donde queda Argentina, pero si me ha pasado que estadounidenses no tengan ni puta idea de donde estamos. Y eso resulta preocupante al tener en cuenta que Estados Unidos está en el mismo continente, que dentro de su historia Argentina debería aparecer, aunque mas no sea por las relaciones económicas.

    Con esto quiero decir que el etnocentrismo es generalizado. No es cosa sólo de estadounidenses y tailandeses, sino también de españoles y argentinos. A muy poca gente aquí le importa diferenciar entre un español y un vasco o un catalán, si todos pueden ser “gallegos” aunque no haya nacido en Galicia. A muy poca gente le importa saber que los vietnamitas, tailandeses, birmanos, japoneses y coreanos no son “chinos”, y que dentro de China hay una variedad cultural y linguistica probablemente igual de amplia que en el continente americano desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

    Cada sociedad es criada en las bondades del estado-nación, incorpora la importancia “central” que su cultura tiene en el desarrollo de la humanidad (y su herencia que en occidente se simplifica en la sucesión mesopotamia/egipto – Griegos – Romanos – occidente medieval europeo) y luego simplemente todo lo que va alejandose de su radio de cercanía geográfica pierde relevancia, excepto “gigantes” como Estados Unidos, China o Rusia, que se ubican fácil porque son grandes en el mapa. Así como a los tailandeses ni idea de España, a los argentinos ni idea de Tailandia, y así sucesivamente. Si nosotros seguimos esa linea sucesoria, imagina que en Tailandia su historia ha de remontarse a la antiguedad, y en esa antiguedad Europa es la barbarie que vino desde más allá…la herencia cultural es absolutamente diferente y por eso el Quijote no les importa demasiado.

    Perdón por la extensión. Un abrazo y sigo leyendo!

    • Gracias, Sebastián, por tu comentario. Y ningún problema por la extensión, mejor así. Creo que tienes razón en que el etno-centrismo es general en todo el mundo, y es duro que alguien en Estados Unidos no sepa dónde queda Argentina. Bueno, a veces hasta desconocen que España está en Europa y se empeñan en llamar ‘América’ a su país, olvidando que es un continente.

      En España, obviamente, no tanta gente sabe situar Tailandia en el mapa. Es más, aún viniendo aquí de vacaciones muchos los llaman ‘chinos’. Lo que ocurre en Tailandia no es que desconozcan dónde está España. Sino que gente con estudios, en demasiadas ocasiones, tampoco sabe dónde está Taiwan, o pueden confundir Hong Kong con la isla de Hainan. Y vale que no sepan quién fue Hitler, pero a veces desconocen a Gengis Khan o a Hirohito. En las escuelas no enseñan mucho de historia y geografía de fuera.

      Pero sí, cada país se centra en su importancia capital en la historia mundial, es normal. Y sólo hay que ver los mapamundi de cada continente… ¡Un abrazo y gracias por comentar!

  10. Aaron dice:

    Del imperio romano español……… Jajajaj
    Que importa la historia y la geografía aquí.

  1. 23 noviembre, 2013

    […] dejo de lado las historias escabrosas que le pueden ocurrir a un español viviendo en Bangkok. Tampoco voy a contar situaciones rocambolescas como las que viven los ladyboys en prisión, donde […]

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