Ladyboys en el colegio: de madera de colleja a deseo sexual

Transformación ladyboy

Los milagros de la cirugía. El gordito de clase se convirtió en princesita y deseo sexual.

Cabeza de yunque. Ese era mi mote en la escuela cuando me interesaba más jugar a la consola que tocarle el culo a la del pupitre de delante. Por supuesto, son cosas de niños y a mí me importaba un comino que se burlasen de mi aspecto de Chupa Chups, con aquel cuerpecito enclenque donde sostenía un tremendo cabezón. Al fin y al cabo, nadie se escapaba a la burla en el colegio. Pero si alguien lo pasaba mal, ese era el gordito.

En mi clase habían dos niños entrados en carnes que las pasaban canutas cada día cuando llegaba la hora del patio. Más aún en aquella escuela de extrarradio al lado de una barriada gitana. Pero lo que admiro de ambos es que, tras sufrir penurias en su niñez, con los años se pusieron las pilas con el ejercicio y las dietas y cuando hay que lucir bien -que es cuando ya quieres meterle mano a la de delante-  tenían más éxito en la discoteca que los que se burlaban de ellos. El karma, a veces, se porta bien.

En cambio, hacerle la vida imposible en clase al niño que le pesa el culo no era algo habitual en Tailandia. No hace tantos años que la obesidad se ha convertido en un problema en Siam. Así que el objeto de burla entre los malotes de la escuela no son los gorditos, sino algo más tailandés. Los chavales que van camino de convertirse en ladyboys en el colegio. Esos sí que reciben en la escuela.

Ladyboys en el colegio

A punto de empezar la transformación, el primer paso es vestir accesorios de mujer. Foto: Jonhatan Head.

Es una cuestión de números. Según el director escolar Sitisak Sumontha, un abanderado en la defensa de las ladyboys en el colegio, hasta un 20% de los chavales en clase declaran sentirse mujeres. Y hablamos de muchachos de unos 12 años. Y eso son muchos muchachos. Bueno, muchachas. O lo de en medio.

Todo esto sería mucho más fácil si no fuese porque los jovencitos muestran sin pudor su femineidad. Y claro, que el malote de clase entre al lavabo y se encuentre a los dos compañeros de la primera fila poniendo morritos frente al espejo, mientras se sacan fotos con un teléfono rosa con funda de Hello Kitty , no mejora el panorama.

Mientras que los tomboys -las chicas que se transforman en chico- se ganan todas las atenciones de las guapas, las ladyboys en el colegio sufren de lo lindo. Además, físicamente aún son chicos y en las escuelas está prohibido usar uniforme de mujer si no naciste sin colita. Las chicas no quieren que ellos entren en sus baños por pudor y los chicos les esperan en el suyo y no para pasarles el pintalabios.

Pero igual que aquellos gorditos de mi escuela, tras sufrir unos años de dietas y ejercicio, acabaron riéndose de lo ocurrido, las ladyboys también basan su esperanza en lo de dar tiempo al tiempo. Y tras pasar periodos de hormonación, visitas al quirófano y clases de canto junto a remedios de agua caliente con miel para evitar acabar con la voz de Joaquín Sabina, la dulce revancha acaba por llegar.

Porque seguro muchos de aquellos que alguna vez se burlaron en el recreo de aquel chaval afeminado que se quería convertir en ladyboy acabaron entre sábanas con él unos pocos años después, cuando la transformación ya se hizo efectiva. En caso el karma ya se porta como un hijo de perra vengativo.

Y no son conjeturas. Es tan normal lo de que quien se reía de ladyboys en el colegio acabe con ellos que en el videoclip que hay sobre estas líneas queda claro. En él se narra una historia en la que un mismo chaval que pegó a un futuro ladyboy acabó entre sábanas con su agredido cuando éste culminó su conversión a mujer del siglo XXI. Con final feliz incluido. El de la historia, no el que se hace en la intimidad.

De todo ello se ha hablado estos días más de la cuenta debido a la popularidad de Pissy, una ladyboy que bajo tan rebuscado nombre esconde un pasado donde no sólo era objeto de burla de los malotes en la escuela por querer ser mujer. Sino también por estar gordo. Lo tenía todo para ser madera de colleja. Y ahora ha logrado ser más bien madera de cachete. Porque es el nuevo objeto de deseo sexual en Tailandia. Al menos en el lado grotesco de Siam.

 

La venganza del gordito de la clase: convertirse en ladyboy

 

Transformación ladyboy

El aburrido vídeo que se pone en las bodas tailandesas, donde pasan fotos de los recién casados desde que son unos niños hasta el momento actual, sería sin duda algo para no perderse en la boda de Pissy. Menuda cara pondría su suegra al ver a su nuera en tan tierna infancia a caballo.

Pissy es la nueva sensación en Tailandia. Aunque no la suelen llamar por su nombre, sino por el apodo que se ha ganado. Reina de la cirugía. Así la conocen en su Facebook, lo que queda claro tras ojear sus fotos. Nuestra amiga antes era amigo, ya que venía con colita desde la cuna. Sólo que un día decidió cambiar.

No sabemos si fue antes o después de montar a caballo. Pero al menos en esa instantánea se puede ver que Pissy no era sólo la futura ladyboy de la escuela, sino el gordito también. Pasó de cargar con 128 kilos en su cuerpo hasta quedarse en unos finísimos 55. Y por el camino se gastó medio millón de bahts, más de 12.000 euros, en operaciones de ojos, nariz, boca y prácticamente toda su cara.

ladyboy tetas

El siguiente paso fue el de convertirse en Afrodita A. Por lo del color rosa, claro.

El siguiente paso en su misión pasaba por la delantera, que ahora disfruta exhibiendo en su Facebook. Uno de los aspectos claves de las ladyboys -la operación de pechuga es capital-, si bien mirando su foto a caballo no cabe duda de que el primer par de tetas que Pissy lució no fueron de silicona. Cuanto menos, los nuevos globos artificiales no se le caerán, por mucho que cabalgue.

iPhone rosa

Hello Kitty y el teléfono rosa, dos clásicos entre las ladyboys.

Hasta 11.000 seguidores nuevos ha tenido en Facebook esta Reina de la Cirugía en tan solo una semana. Y unas 5.000 personas le piden consejos, a la vista de los resultados conseguidos.

A todas ellas -o ellos- no les importa que esta muñeca de plástico luzca menos natural que las Barbie de los años 80. Ella se ve hermosa.

Incluso hace publicidad de las píldoras blanqueantes de glutamida. Junto a los efectos gráficos de Instagram y Camera 360, su método favorito para dejar de lucir un color de piel tailandés. Y es que muy tailandesa no parece nuestra señorita.

Seguramente muchos de los chavalotes que de ella se burlaron cuando fueron a la escuela desearían ahora mismo pasar una noche con ella. En el caso de Pissy, lo de que quien ríe el último ríe mejor sería más válido que nunca. Si no fuese porque seguramente no pueda reír o mover la boca con tanto bótox y tanta visita al quirófano.

 

El calvario de las ladyboys en el colegio

 

Mochila para ladyboys en el colegio

La mochila oficial para el estudiante en proceso de cambio.

Muchas veces se habla de lo tolerante que es Tailandia con las ladyboys. Bueno, podemos decir que es un país en el que viven muchas de ellas sin problemas. Pero Siam no siempre se lo pone fácil a nuestras damiselas. Las burlas son constantes y, mientras que los tomboys más o menos son respetados, las mujeres con manivela suelen ser menospreciadas.

Un ejemplo es que, en la escuela, las profesoras que hayan nacido mujer pero se sientan hombre pueden ejercer su profesión vestidas con traje y corbata. Las ladyboys, en cambio, no pueden vestir como mujeres. Aunque ya no tengan manivela y luzcan completamente femeninas, si son profesoras han de vestir como hombres, a menos que la escuela permita lo contrario, lo que no suele ocurrir. Y ya hablamos tiempo atrás de qué ocurre con ellas si han de ir a la cárcel.

lavabo ladyboys

La entrada al lavabo de futuras señoritas con colita.

Lo de las ladyboys en el colegio es un tema recurrente desde antaño. Se hizo muy popular años atrás, con el símbolo que aparece a la derecha de este párrafo, gracias a la primera escuela que instaló lavabos sólo para futuras señoritas con manivela. “Nosotros no somos chicos, somos transexuales, por eso no queremos usar el lavabo de los chicos”. Así se explicaron los jovencitos afeminados de la escuela de secundaria de Kamong, en la rural Isaan.

Dicho y hecho. El director del centro autorizó su petición y creó un lavabo sólo para ellos (ellas) en el que podían encontrar la intimidad que necesitaban. Algo que cuando el proceso ya está avanzado no es necesario, ya que las ladyboys van a los vestuarios y a los lavabos de señoritas cuando están formadas.

Todo un hito que queda relatado en un artículo que por aquel entonces lanzó la BBC. Si bien intentaron volver a dar respuesta a uno de los misterios más particulares de Siam. ¿Por qué diablos hay tantas ladybys en Tailandia?

El director de esta primera escuela en tener lavabos para el tercer sexo -también ganadores de varios premios de limpieza en sus mingitorios, sí, en Tailandia también hay concursos así- intentó explicar su idea. “Quizás el número de gays o personas con problemas de identidad sexual sea igual que en otros países”, explicó el docente, “pero porque la cultura tailandesa y su sociedad tienden a ser muy dulces, muy suaves, los hombres pueden ser muy femeninos, tanto, que si son homosexuales, fácilmente tienden a convertirse en ladyboys”.

Quizás sea una explicación. Desde aquí, como siempre, recomendamos a todos aquellos curiosos darse una vuelta por Ladyboy Dating, patrocinadores y amigos de Bangkok: Bizarro, además de la principal comunidad online para tener romances con manivela. Sin tener que buscar ladyboys en el colegio ataviadas en uniformes de hombre.

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5 comentarios

  1. jesus dice:

    Que gran articulo luis, tiene mucho sentido!
    Felicitaciones!

  2. Raleigh dice:

    Muy buen articulo Luis … como siempre el Karma trae revancha …

    Ese mundo de los ladyboys … siempre misterioso 🙂

  3. brain dice:

    Me ha gustado mucho. Mi mote era Jhonny Tequila porque siempre me estaba riendo. Todos hemos pasado por eso xD

  4. Fran dice:

    Buen articulo si señor, si ya me decía mi padre “hijo mío, no te cases y con mujeres menos” jajajajajajaja

  5. Aaron dice:

    Bueno como dice “Porque seguro muchos de aquellos que alguna vez se burlaron en el recreo de aquel chaval afeminado que se quería convertir en ladyboy acabaron entre sábanas con él unos pocos años después, cuando la transformación ya se hizo efectiva. En caso el karma ya se porta como un hijo de perra vengativo”
    De seguro esto le pasara a muchos tailandeses jejejejeje…………..

    Mierda por ese lado menos mal que en mi colegio no había de esto, por que terminar asi, conchale que gran mierdero…………

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