La ¿mejor? universidad de Siam para un farang

Farangs en un beer bar Universidad

Si hasta parece que estén asistiendo a la escuela de la vida.

A Nick lo conocí en una cafetería de Rama IV, junto al soi 24 de Sukhumvit. Un local muy decente con pastelitos y capuchinos helados, además de una pudiente conexión de Internet. Yo iba a trabajar con mi portátil y él a leer siempre algún tomazo de historia asiática. Le encantaba la historia de Tailandia. Empezando por las historias con tailandesas.

Pasaría ya de los 45 años el bueno de Nick, pero los llevaba muy decentemente. Mucho mejor que cualquiera de sus compatriotas americanos que pasean por Sukhumvit. Hacía ejercicio, vestía bien y trataba de lucir con estilo. Había ido a la universidad en su país y llegó a Tailandia en la treintena, destinado por su empresa y arropado por un abultado salario, que habría crecido en década y media en Siam.

Cuando nos hicimos amigos, Nick me contaba que lo único que hizo durante una década fue golfearse la noche tailandesa sin hacerle ascos a nada. Explicaba que se iba a casa con cualquier chica, pagando y sin pagar. Pero siempre se iba a casa con alguna. Y de entre todos los lugares de Bangkok, le apasionaba Nana Plaza. El supermercado del sexo donde están los más dantescos bares de señoritas de vida alegre de Tailandia.

No era sólo por la cópula. Nick dice que lo que le encantaba era charlar con las muchachas de Isaan que bailan en la tarima. Le encantaba sentirse querido. Seguramente era bastante guapo y labia no le faltaba, eso sin duda. Todas las chicas del bar le rodearían, y él no negó que disfrutaba pagándoles copas a todas ellas para que le hiciesen compañía.

Así empezó a hablar tailandés. También a entender más sobre el país. “Aprendí más a hablar gracias a las chicas de los bares que con los trabajadores a mi cargo, que ya hablaban inglés”. Le brillaban los ojos a Nick al hablar de sus años bajo las luces rojas de Nana.

 

De la universidad del golferío al retiro matrimonial

 

Nana Entertainment Plaza

El lugar donde a Nick le encantaba quemar sus noches. Foto: Rough Guide.

 

Cuando llegó a los 40, tras haberse zorreado a Bangkok noche tras noche, Nick tomó la decisión de buscarse una novia. El alcohol empezaba a hacer mella y su imagen de guaperas se deterioraba. Y conociendo tan bien los bares, optó por no hacer lo que hacen la mayoría de americanos como él que van a Bangkok. Nick no quiso cogerse a una señorita que fuma y vestirla de novia.

Acabó con una dependienta de centro comercial. Una novia que ahora mismo es su mujer. Con la que aparcó a Dirty Nick y se convirtió en Jaidee Nick. Una probable e idílica historia de amor entre un farang y una tailandesa.

El problema fue que, según explicaba, casi echa a volar por los aires su matrimonio antes de casarse, justo cuando la chica lo presentó en sociedad a su familia de Songkla, al sur del país. Parece ser que todos se quedaron con la boca abierta al ver a Nick hablar un tailandés claro y de tonos correctos. No es normal en un farang. Y una tarde la hermana de su chica quiso interrogarle sobre su facilidad con el idioma.

-¿Cómo es que hablas tan bien nuestra lengua? -le interrogó la hermana de su chica- ¿Has ido a la universidad? ¿Tomaste clases?

-Algo así -contestó Nick.

-¿Y en qué universidad estudiaste?

-En la Universidad de Nana plaza, en Bangkok.

-¡Ah! No la conozco, ¿son buenos los profesores allí?

-Son las mejores, sin duda…

No sé con qué caradura pudo decir aquello el bueno de Nick, pero seguramente no esperaba el resultado final. Porque a la hora de la cena las caras de la familia fueron un poema cuando, entusiasmada, la joven dice en la mesa y en voz alta el motivo por el que el americano hablaba tan bien tailandés. “¡Ha ido a la Universidad de Nana en Bangkok!”.

La ensalada de papaya y el cangrejo se le atragantaron al bueno de Nick, que vio cómo el padre y el hermano de su futura mujer lo asesinaron con la mirada. Tampoco le pregunté jamás cómo pudo ser que al final la boda se celebrase y en la foto todos saliesen tan sonrientes. Como si cada uno de ellos hubiese pasado por la Universidad de Nana.

 

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3 comentarios

  1. Aaron dice:

    mierda que gran historia la de Nick……. jajajaj
    Definitivamente que todos sonrieron en la foto final por que todos van a la plaza de la nana y ellas pues joder hombre no saben un carajo de que es eso de nana, solo saben que al final pues es la kamma final, asi que mierda importa.

  2. Lopez dice:

    Quiero ser como Nick de mayor…..jajajjaja

  1. 5 noviembre, 2015

    […] Vamos, que no eres otra víctima más recién llegada desde Farangland. El bueno de Nick sabía mucho de eso de hablar tailandés en Nana. […]

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