Llantos, ensalada de papaya y ‘ladyboys': ¿qué muestra el concurso de las cenicientas del bisturí?

Transformación cirugía Tailandia

La televisión en Tailandia tiene su qué. Vale, las noticias tienen un punto soporífero y siempre hablan de crímenes, conductores locos y arrebatos pasionales. Pero la pequeña pantalla compensa con programas tan estrambóticos como Love Machine, donde un hombre elige a mujeres florero que exhiben sus habilidades transformándose en un producto a elegir, cada una en una estantería como si aquello fuera el súper. Y no podemos olvidarnos de sensaciones como el programa de canto donde una ladyboy se marcó ella solita un dueto masculino y femenino.

Ahora mismo, uno de los mayores éxitos televisivos es un curiosón concurso que los siameses han importado, cómo no, de Corea del Sur. Se llama Let Me In y, como su título insinúa, trata de sacar a pobres infelices de sus situaciones de alienación y dejarles entrar de lleno en la sociedad de los triunfadores. Por la cara. Y cambiando de cara en el proceso. Literalmente.

El concepto de Let Me In es claro. Una docena de tailandesas y tailandeses poco agraciados físicamente vuelan a la capital de la cirugía plástica, a Seúl, para que les cambien de cara. Y ya de paso que les blanqueen la piel un poco. Operaciones imposibles de mandíbula, tabiques nasales siliconados, párpados pasados por bisturí y bótox, muchísimo bótox.

Let Me In Thailand

Ejemplos de un par de transformaciones en la pasada edición de ‘Let Me In Thailand’.

En Let Me In lo tienen claro. El mundo es de los guapos, y para ser alguien en la sociedad lo que necesitas es pasear una cara bonita. Un concurso que solo podía haber sido imaginado en Corea del Sur. Ese país donde los adolescentes piden a sus padres operaciones de nariz o de ojos como premio por sacar buenas notas. Exigiendo, además, que el paso por quirófano se les pague por adelantado, antes de los exámenes. Y es que ellos no dudan que un rostro agraciado logra más sobresalientes. Por la cara, nuevamente.

El programa fue un éxito en Corea del Sur. Y no dudaron los tailandeses en comprar los derechos y repetir la fórmula, avalados por el éxito que tienen entre los hijos de Siam los viajes de bisturí a Seúl que mezclan turismo y cirugía. Como el que desde España se va a ponerse pelo a Turquía, ¿se imaginan a Telecinco haciendo un reality de calvos a los que un paso por Estambúl les cambia la vida?

Las dos primeras ediciones de Let Me In Thailand fueron un éxito. Pero la tercera temporada -que se estrenó el mes pasado- ha dado una vuelta de tuerca al programa. Los creadores del show le han dado ese punto cargado de guindillas tan del país. Con todos los tópicos. Ensaladas de papaya, novias con manivela, trabajos esclavos y muchos llantos para narrar estos cuentos de la Cenicienta al estilo siamés. Y con bisturí. Conozcamos sus historias.

 

El operario a quien no reconocía ni su madre

Operario feo Tailandia

La pose sin duda no ayuda a lucir bien.

El bueno de Noppajit nació con una malformación en su mandíbula. Nunca pudo masticar bien y lo de mirarse al espejo, según él, aún le resultaba más peludo. A sus 22 años trabajaba en una fábrica donde trataba de no tener relación con ninguno de sus compañeros. “Comía solo, me escondía a la hora del almuerzo para que nadie me viera”.

Esto y otros recovecos de su vida hicieron que la historia del buen Noppajit mereciera abrir fuego en esta temporada de Let Me In Thailand. Lo vieron claro los guionistas y directores. Así que se llevaron a nuestro hombre a Corea del Sur para pasar por quirófano un buen puñado de veces.

Primero de todo, sacaron su mandíbula y la rehicieron por completo. Luego trataron su frente, su nariz, sus ojos. Siguieron con mucho bótox para limar cada detalle y acabaron con un tratamiento para blanquear su piel y otro para eliminar las marcas que tenía en su cara. Tras ello tuvo que descansar durante tres meses.

El resultado, pues ahí queda. Nuestro muchacho acabó pareciéndose a una estrella del pop coreano.

Cirugía plástica hombre Tailandia

Hombre guapo Asia

La magia del programa es que no se queda ahí. Sin bisturí no hay paraíso. Lo pagado en quirófanos por Let Me In Thailand se lo cobra el programa en entresijos personales. Así que las cámaras siguieron a nuestra recién estrenada estrella al restaurante donde le gustaba quedar con su madre. Cómo no, un lugar callejero. Esos que encantan por estos lares para narrar historias así.

El buen Noppajit quedó con su madre, cámaras mediante, y fue como si el bisturí le hubiera propinado unos buenos guantazos. Por eso del “te voy a dar un guantazo que ni tu madre te va a reconocer”. Ya que, siempre con la cámara grabando, la mujer no fue capaz de reconocer a su hijo en ese bonito rostro.

“Lo echo muchísimo de menos, no estoy fingiendo”. Y entonces el llanto, que eso nunca puede faltar en todo buen serial asiático. “Pero mamá, ¿no me recuerdas? Mírame, si soy tu hijo”. La buena señora, incrédula, aún le pregunta si es realmente él. Sea todo una comedia pactada con el programa o no.

Let Me In

“Me dicen que ahora soy una persona diferente; y me siento mucho mejor”, explicó el operario que ahora luce como un actor. “Antes, me decían que mi cara no era normal y que la sociedad no me aceptaba, ahora tengo más amigos“. Lagrimita en rostro, dijo sin tapujos lo que casi todo el mundo sabe pero que a otras culturas les cuesta decir. Que los guapos y las guapas tienen medio camino andado. Y en Tailandia quizás mucho más.

Las lágrimas, tan omnipresentes en las televisiones asiáticas, sirvieron para dar paso a la historia sentimental del buen chaval. Y ahí es donde el programa se metió de lleno en otro de los tópicos tailandeses de siempre. La transexualidad. Nuestro muchacho recibió en el plató a su amada con todos los honores.

Guapo tailandés y ladyboy

Él antes era feo, ahora es guapo. Ella antes era varón, ahora es dama.

La tesis que Let Me In Thailand quiere dar es que, en el fondo, “nuestro corazón es el mismo”. Claro, queda muy bien decir eso tras tanta operación. Aun así, el buen Noppajit presentó ante las cámaras a su amante, Tob, una ladyboy a la que conoció en Facebook y con la que lleva saliendo desde hace tres años. Contó en antena que en cinco minutos de charla digital se dieron los números de teléfono. Y que en tres semanas de contacto con tacto se fueron a vivir juntos.

“Ella ha cuidado de mí; aunque no sea una mujer, es como si lo fuera, es la mejor mujer para mí”. Y si su estilo de actor coreano no hace que se plantee su relación, al menos por ello hay que aplaudir al chaval. Cuando menos ambos comparten ahora también el fervor por la cirugía plástica.

 

De “bruja” del ‘somtam’ a mudarse a Corea del Sur

 

bruja-tailandesa

El segundo episodio de la tercera temporada de Let Me In Thailand siguió con el llanto y con la lucha por ascender en la sociedad. En ese caso fue el turno de Wanida, una vendedora de somtam, ensalada de papaya, que trabajaba en un puesto callejero y a la que llamaban “bruja”. Solo por su mandíbula alargada.

“No me gustaba lo que veía en el espejo, me llamaban la bruja de la mandíbula alargada”. Así que los muchachos de Let Me In se la llevaron a Corea del Sur también para darle la oportunidad de su vida. Le arreglaron la frente, abrieron sus párpados y, ante todo, remodelaron toda su mandíbula y cambiaron su cara. Ya de paso, pues le pusieron un buen par de tetas. Por aquello sin lo que no hay paraíso, vamos.

Transformación cirugía plástica

Cirugía estética bisturí Tailandia

La dama afirmó ante las cámaras que el programa le dio “una nueva vida”, además de “una nueva cara”, claro. El drama lo puso al decir que era “una sonrisa agridulce”, porque la joven perdió a su novio tres días antes de que ella pudiera mostrarle la cara a él y al mundo entero.

Llorando, la joven explicó que amaba a su novio porque siempre la había querido por cómo era, sin importar su imagen. Falleció en un accidente de tráfico, algo que cuando se lo notificaron a ella le pareció que debía ser “una broma”.

Y, bueno, sin duda el programa le ha dado una nueva vida. Wanida se muda ahora a Corea del Sur. Gracias a su cara bonita ha sido seleccionada por el Departamento de Trabajo para un programa de tres años en el país que la vio renacer gracias al bisturí.

Arriba, la asesina y descuartizadora que recibió el mejor de los tratos por parte de la policía. Abajo, la 'culpable' de fumar cigarrillos electrónicos, maltratada por los agentes.

Arriba, la asesina y descuartizadora que recibió el mejor de los tratos por parte de la policía. Abajo, la ‘culpable’ de fumar cigarrillos electrónicos, maltratada por los agentes.

Porque en Asia, y sin duda en Tailandia, lo de la piel blanca y la imagen importa muchísimo. Ya no es solo que en los súper pongan a la guapa en la caja y a la fea a cargar cajas. Es que la policía puede tratarte con cariño si luces palmito aunque hayas descuartizado a alguien.

Para eso, mejor comentar otra historia viral siamesa que mucho tiene que ver con las caras bonitas, pero de otra manera.

Estos días se ha vuelto a recordar el caso de Preaw, asesina y descuartizadora que por tener la imagen que encandila a los hombres tailandeses la trataron como a una reina al ser detenida. Y eso habiendo sido mutiladora y criminal confesa. Ya conté su caso en este artículo y fue curioso que incluso tuvieron que trasladar a algún agente que, en lugar de tener mano férrea con ella, parecía más bien que mano era lo que quería meterle. En comisaría los uniformados se hicieron selfies con ella y con sus cómplices como si fueran artistas.

En cambio, este mes se hizo viral el vídeo en el que la policía arrestaba de la peor de las maneras a una muchacha bastante popular en Internet por un crimen, según ellos, realmente grave: poseer un cigarrillo electrónico y recargas por valor de 150 dólares. Un grupo de agentes la trataron peor que a un saco de patatas y la arrestaron porque, claro, eso en Tailandia se considera sustancia no permitida. Como si fuera droga. Y es que los cigarrillos electrónicos son muy malos; le quitan ventas a las tabacaleras e impuestos a los que mandan.

Ambos casos, el de la descuartizadora y el de la fumadora, se han relacionado por parte de muchos tailandeses cabreados en Internet. Quejándose porque los atributos de la bella pero despiadada dama sirvieron para exponer nuevamente las vergüenzas de la policía. Más preocupados por la imagen que por ser consecuentes con la gravedad de cada delito.

Menos mal que nuestros muchachos de Let Me In Thailand son de otra pasta. El programa ha sido un éxito, aunque causó revuelo que ganó una joven que ya era guapa antes de ser operada. ¿No era la función del reality dar salida a aquellos que estaban fuera de la sociedad por su imagen?

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8 comentarios

  1. Jose dice:

    Me acuerdo de ese chaval lo vimos en la tele, bueno yo estaba jugando al FIFA y lo vi de refilón pero ella no salía de su asombro, e incluso diría, orgullo.
    Estoy pensando en que me alarguen mis 21cm hasta los 30 para redondear, visto la mano que tienen por estos lares, aunque pensándolo bien mejor me estoy quieto.
    Un saludo feliz navidad a todos!

  2. Claus dice:

    Madre mia La magia que se mete Seul y el quirofano por dios …
    “Para gustos y Colores por montones” sinceramente Aterrador

    Gracias por compartir

  3. Malandro dice:

    Jesús… esto parece cosa de literatura futurista decimonónica….

  4. Jesús dice:

    Que esto ocurra en mayor medida en países budistas, donde son mayoritariamente creyentes, que en países cristianos como los nuestros donde la mayoría somos descreídos agnósticos, no deja de sorprender. ¿Donde están las enseñanzas budistas que aborrecen de la vanidad? ¿Es que cuando se postran para rezar, con la cara pegada al suelo, de esa manera tan humillante lo hacen sin pensar, solo por acto reflejo? ¿Donde está esa austeridad que tanto predican? ¡Donde la dignidad de esos pueblos? ¡Joder que triste panorama!

  5. Jesús dice:

    Lo que para nosotros no dejan de ser curiosidades más o menos entretenidas, para ellos son motivo de esperanza y sensación de vivir.
    Por cierto, eran preguntas retóricas las de mi intervención anterior y por desgracia fáciles de responder:
    Las enseñanzas budistas, en mi humilde opinión, se las pasan por el forro, pienso, que los thais son mayoritariamente individualistas y pasotas y porqué no decirlo me parece que hay mucho insolidario.
    Postrarse si es un acto reflejo, lo han aprendido en la escuela desde pequeñitos, humillarse ante el poder es lo que hacen desde siempre y así seguirá siendo. Les encanta cuando algún farang fanboy se contorsiona, se pliega dejando pegada al suelo su cara y lo que le queda de dignidad. Yo lo llevo fatal esa parte, así que no entro mucho en los templos, salvo para hacer fotos.
    Respecto a la austeridad de los thais, Es por obligación, el pueblo llano lleva una vida en precariedad total, pero en cuanto tienen pasta la derrochan en fantochadas y en horteradas hasta el delirio, no están acostumbrados a dosificar, ni pensar en el futuro, para ellos no existe ese concepto, viven la vida al día.
    Respecto a la dignidad, lo que comentaba de la postración o el sacrificio de la juventud al sexo de pago promovido desde el poder, no es que sean muy dignas precisamente.

  6. Aaron dice:

    jejee……. bueno y al novio que le paso se sentía mas feo que no pudo con el cambio. Bueno la realidad es que no estoy ni en contra ni a favor de las cirugías pero la verdad es que a veces si ayudan, un caso es el de la thai porn start Priva no tenia tetas y se las aumento, quizás pudo ponerse un poco mas grandes pero esa mujer asi esta buenísima, a mi me encantan las tetas y grandesitas mejor, pero he visto que algunas se ponen es un balón de futbol alli que eso parece que el balón te esta dando patadas en la cara. La mujer asiática por en general no tiene muchas tetas aunque he visto que algunas si las tienen naturalmente y esas son las mas ricas, pareciera que ellas se preocupan un poco mas por el rostro.

    Las coreanas me parecen que algunas exageran mucho en la cirugía pues a veces quedan como la nariz de Michael Jackson y eso si que no me gusta. Pero bueno en todos lados existen mujeres buenas y otras no, para aquellos que nos gustan las asiáticas con cirugía o no, creo que en Siam estan las mejores, ya hasta en los concursos de miss universo siempre estan entre las 10 o 5 finalistas los últimos años y han ganado la corona 2 veces y no me explico como Chalita Suansane perdió, estaba buena y la Aniporn Chalerburanawong estaba buena también y la ultima que mandaron estaba bien y aun así llego a estar cerca, pienso que Chalita y Aniporn estaban mucho mejor,, la próxima tienen que enviar quizás una con mas tetas y pompis, los jueces en Tailandia tienen que ver eso pues realmente es importante aunque cuantas tetas y pompis no llegan a la final, ni se que carajos ven esos jueces pendejos en miss universe. Realmente a mi me importa un carajo este concurso y no siempre la que gane sera la favorita de todos.

  7. Malandro dice:

    Bueno, en realidad, lo que importa en los concursos de Misses es la belleza interior.
    En ropa interior, quiero decir.

  8. Sofia dice:

    Me encantó el artículo! Los occidentales también tenemos nuestras personas de plástico. No me sorprendería ver esto pronto por Sudamérica. Un saludo!

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