¿Y si nos quitan Facebook y Twitter en Tailandia?

Selfie con militares redes sociales

Instagram se merece contenido así.

Tailandia es un país para disfrutar. Patio de recreo para turistas en bañador y un país que busca lo que los locales llaman sanuk. La diversión, vamos. Quizás por eso no existan bibliotecas públicas -las únicas que merecen la pena son de pago y muy caras- y cada seis meses tengamos un nuevo centro comercial. Y seguramente por eso sea este el país de las selfies. No en vano, la ciudad con más usuarios de Facebook en todo el mundo es Bangkok.

Pero con los militares haciendo de las suyas, las redes sociales en Tailandia peligran. Desde que se impuso el golpe de Estado que Facebook y sus rivales han estado en el punto de mira de los muchachos del general Prayuth. Como prueba de fuego, la pasada semana cortaron el acceso a la casa de Mark Zuckerberg y compañía. Y pudieron ver que las reacciones fueron demasiado agrias. Ahora, han optado por el plan B.

Line Tailandia

Line es una enfermerdad en Tailandia. Hasta 7 Eleven vende bebidas con la imagen de sus mascotas.

Porque el problema de las redes sociales en Tailandia, para un gobierno militar que quiere controlar con celo la información, es que son difícilmente manipulables. En Japón o en Corea tienen redes sociales y servicios de mensajería desarrollados por marcas locales. En China, los campeones de la censura, Google, YouTube, Facebook y compañía ni siquiera existen. Pero en Tailandia es todo un reflejo de lo que hay en Occidente.

En el país de la sonrisa arrasa Facebook. Es la aplicación por excelencia. Y la pasión por las selfies que se vive en Siam lleva a Instagram a un segundo lugar. Twitter, hasta hace poco, era residual para quienes no usan el inglés. No es divertida ni tiene fotos narak (bonitas) como las demás, aunque con la crisis política ha cogido fuerza. YouTube y Google se comen el pastel en lo suyo también, sin alternativas.

En servicios de mensajería Tailandia confía también en lo que llega de otros países, aunque a su manera. Cuando llegué en 2011 me resultó curioso el amor que existía por Blackberry en Tailandia, como ya di buena cuenta en este artículo. Cuando se pasaron a las pantallas táctiles apostaron por Whatsapp. Pero duró poco, ya que pronto irrumpió Line.

Tailandia es, tras Japón, el segundo mercado para Line. Los dibujos de conejos muy rositas y osos haciendo el oso eran artillería pesada contra los consumidores de Siam. Se rindieron ante la marca nipona de origen coreano y es el medio habitual de comunicación para los tailandeses. Seguramente se use más que lo de hablar a la cara.

Ante semejante dependencia de marcas americanas y japonesas, Prayuth no puede hacer de las suyas y esperar que esas gentes del exterior le ayuden en su censura. Más aún cuando se está pidiendo la destitución de la embajadora estadoundense en Tailandia, Kristey Kenney, quien, por cierto es adicta a las selfies. Todo se pega en Asia.

¿Qué solución ha encontrado la Junta militar? Crear una nueva red social. Y muy nacional. Algo por y para tailandeses, como hacen los chinos en su tierra. Y cargarse todo lo que venga del enemigo extranjero.

 

La red ‘social-nacional’ de Tailandia

 

Thailand Social Network redes sociales tailandia

Qué colorido y nacional se ve todo. Foto: Coconuts Bangkok.

Así lo anunció ayer el Ministro de Tecnología, Información y Comunicación. Está en marcha la creación de Thailand Social Network, un portal muy nacional que sirva para minimizar el “abuso” de Internet. Vamos, lo de comunicarse libremente, tal y como informaba Coconuts Bangkok.

La Junta lo ve como algo “urgente” para poder controlar toda esa información “provocativa”. Que el espíritu crítico no tenga lugar, más o menos quieren decir. Y así, de paso, “reforzar la seguridad” de los usuarios siameses y anular el uso “impropio” de la red. Bonitas palabras del ministro Surachai Srisarakam.

¿Cuál sería el paso definitivo? Anular Facebook, Twitter y demás. Eso no lo dicen directamente los militares, saben que la población lo vería como una medida exageradamente impopular. Pero parece ser que su esperanza es darle a la gente esta alternativa por si acaban por censurar el uso de las redes sociales tradicionales.

De momento, en julio tienen pensado crear un súper-portal de acceso, en colaboración con los proveedores de Internet, donde puedan elegir qué contenido desean restringir (por el bien del pueblo, claro) y cortar accesos a su antojo, como hacen en China. Si el caso llega, recordar que existen alternativas para esquivar esos bloqueos. En la página Hola, por ejemplo, podemos simular que navegamos desde otro país y además sin enviar ningún dato personal.

 

¿Qué sería de Tailandia sin las redes sociales?

 

Cookie Run

La adicción salvaje lleva a esta muchacha, en mitad de la discoteca, a dejar a sus amigas bailando y al whisky a un lado. Se sienta y juega a Cookie Run.

Tailandia es el paraíso de las redes sociales. Y sobre todo de Facebook. Es el medio informativo más utilizado por los tailandeses -con las pegas que ello conlleva- y no hay quien no tenga una buena colección de selfies. Y yo reconozco que, cuando me mudé aquí, me enganché a la más popular de las redes sociales y le pillé el gustillo.

Un ejemplo de esta adicción es el de Cookie Run, el videojuego para móviles que se enlaza con Line y obliga a sus usuarios a dejar lo que estén haciendo cuando se les avisa que alguien ha roto su récord. La foto de arriba es de una muchacha que, a las tantas de la madrugada, tuvo que dejar a un lado cubatas y amigas y sentarse en la mesa de la discoteca a finiquitar su partida. No pude resistir hacerle la foto.

Mucho peor acabó el hombre que, desesperado buscando una conexión WiFi para recuperar su récord en Cookie Run, subió a un tejado haciendo malabarismos para poder conectarse y acabó partiéndose la crisma.

Siempre se puede rizar más el rizo. Con casos tan dantescos como el conocido como “el Facebook de la prisión”. Tal es la pasión por las selfies que un malo muy malo, encerrado tras los barrotes por tráfico de drogas, se las apañó para conseguir un móvil y empezó a actualizar su Facebook desde la cárcel. Un héroe que relataba su vida en cautividad y una desgracia que haya tenido que eliminar su cuenta.

Cárcel en Tailandia

Este preso disfrutaba haciéndose selfies y subiéndolas a Facebook. Ha alcanzado tal popularidad que ha tenido que esconder su móvil y se ha ganado una riña.

Nuestro héroe moderno posteaba sus fotos -como la que se ve aquí arriba- en paños menores y con los pies esposados como los hermanos Dalton. También gustaba de hacerse selfies, y sobre todo de actualizar su estado. “¿Cuánto tiempo más tendré que estar aquí?”, se preguntaba en Facebook junto a la opción de decir que “está triste”.

Una pena que la cuenta de Facebook se popularizase en los foros de Pantip e incluso llegase a las noticias, ya que eso alertó a los responsables de la prisión y se acabó el serial que cada día nuestro hombre publicaba. Arte carcelero como su oda al “por qué unos nacen ricos y otros pobres; yo nací pobre y tuve que dedicarme a la droga”, que quedarán en la memoria de muchos. Y, si el bueno de Prayuth no lo impide, en nuestras queridas redes sociales tailandesas.

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4 comentarios

  1. brain dice:

    No te preocupes, siempre te quedara el metodo tradicional de comunicacion xD

  2. Bruce dice:

    Necesito el numr d whatsapp d tailandia

  3. Aaron dice:

    Mierda…… Creo que si me mudo a Tailandia seria uno de los que menos usaría Facebook, no vale la pena con tanta belleza en ese país. Realmente lo uso en mi país por que no hay ni mierda que hacer, casi nada interesante y en las redes sociales he podido encontrar algunas cosas.

  1. 14 enero, 2016

    […] por inercia, pero cada vez son más quienes cuestionan a la autoridad y piden respuestas. Vale que cuando los militares plantearon cerrar Facebook la negativa de la población fue más para defender el selfie que la libertad de expresión. Pero […]

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