Singapur, donde el capitalismo baila desnudo en barras americanas

Singapur

La democracia es complicada y hasta poco democrática en casa de cualquier vecino. No obstante, quizás sea en Asia donde mejor se maquillen las dictaduras modernas con el espejismo de unas elecciones. Muchos lo justifican diciendo que “el pueblo asiático no está preparado para decidir su futuro”, y que para garantizar la estabilidad es mejor que las decisiones importantes las tomen sólo las personas que importan.

Personalmente, esta idea de despotismo ilustrado de siglo XXI me parece un insulto. Si un pueblo no está listo para decidir su futuro, ¿no será mejor educarle que decidir por él? Y sin embargo, ahí está el general Prayuth al mando de Tailandia, diciendo que la democracia sólo ha traído desastres a Siam y que gracias a ellos, a los militares, el pueblo volverá a ser feliz.

La salsa que hace posible que las gentes de Asia se traguen con gusto este despotismo de nuevo siglo es el capitalismo voraz que se vive en Asia, el mismo que hace posible que mucha gente sea feliz trabajando de sol a sol para poder pagarse un bolso. ¿Algunas consecuencias? Por ejemplo, que en Tailandia el 0,1% de la población tenga más de la mitad de todo el dinero que se guarda en los bancos tailandeses.

Como ironizaban este mes en el New York Times, ese dato hace que Estados Unidos parezca una república socialista al lado de Siam, ya que en el país considerado como el padre del capitalismo ese mismo 0,1% sólo controla una quinta parte de la riqueza guardada en sus bancos.

Pero si hay un lugar en Asia donde esto sea más evidente, la cuna del moderno despotismo ilustrado de ojos rasgados, ese país es Singapur.

A Singapur se le conoce como la ciudad-estado, ya que su territorio se limita a una única urbe. Personalmente, ese término me parece incompleto. Si he de elegir una definición de Singapur, veo incluso más correcto decir que es un país convertido en corporación. La gran empresa de Singapur, que más que gestionado por un Gobierno parece que los que manden sean una cúpula directiva y sus accionistas.

 

La mezcla ‘perfecta’ y sin identidad de Singapur

 

Marina Bay Sands Singapur

La trabajada imagen de Singapur que sus dirigentes quieren que veamos.

Singapur fue para mí uno de los grandes chascos que me he llevado en Asia. Uno de esos lugares que suenan muy bien cuando los sitúas en el mapa y que tienen todos los ingredientes para encontrar algo especial. Varios años atrás, esperaba encontrarme con algo similar a Hong Kong. Me equivoqué y mi primera impresión del pequeño país fue que era terriblemente aburrido. Y además carente de alma.

Mi problema fue mirarlo con perspectiva de ojos redondos. Singapur es un lugar de mezclas, en el que se juntan varias etnias. Chinos, malayos, indonesios y también indios, con el ingles -lengua foránea para todos ellos- como nexo de unión y lengua vehicular. Está abierto al mar y conecta con dos países sin montañas por delante.

En Occidente, un país así sería mestizo y habría creado una identidad y una cultura propias. No en Asia, donde culturas como la china son extremadamente cerradas y hasta las parejas mixtas se miran con extrañeza. Los musulmanes, además, van a lo suyo. Y los indios con pasaporte de Singapur siguen siendo muy indios, pero no quieren saber nada de sus compatriotas inmigrantes que llegan buscando trabajo.

Singapur democracia nacion durian

A los que mandan en Singapur les encanta hablar de su gran nación y de cómo derrotaron a la invasión del comunismo. De la falta de libertad de expresión no dicen nada.

Miguel Vélez, quien ha vivido y trabajado varios años en la gran corporación que es Singapur, lo define como una gran torre babilónica. Para él, “Singapur es un país con una historia tan minúscula como lo son también sus dimensiones“.

Abierto al mar, con el puerto que más mercancías mueve en el mundo e influido por diferentes culturas y comerciantes de paso, Singapur debería haber sido mestizo. Y, en cambio, se parece más a Suiza, Andorra o los paraísos fiscales europeos que evitaron el mestizaje por las férreas barreras que son el frío y las montañas. Las montañas de Singapur, en cambio, fueron las pocas ganas de sus diferentes culturas asiáticas por mezclarse.

¿La cultura de este país-corporación? No existe. En los librerías no encontrarás novelas y grandes ensayos, sólo manuales que explican cómo enriquecerte. El cine propio es olvidable y el ocio se reduce a ir al centro comercial a gastar más dinero. No en vano, un casino es el lugar más característico de este paraíso fiscal que repudia de esa definición.

 

Un país con normativa empresarial y marketing

 

Beach Road Singapur

Beach Road es una calle decorada como si fuese un pueblo de playa, sólo que está lejos del mar y rodeada de edificios.

Singapur no se ha hecho a sí mismo como cualquier país, sino que ha copiado el estilo de una gran corporación, donde su Gobierno hace las veces de cúpula directiva y sus ciudadanos de accionistas minoritarios. La mano de obra barata que viene de países como India o Bangladesh hace las veces de su plantilla laboral. En otro nivel, los extranjeros cualificados son los expertos que cualquier empresa ficha para poder mejorar su producción. Se les mima y reciben piropos, pero nunca se les trata como a iguales.

El país-corporación es uno de esos lugares en los que hasta el más matado lleva tarjetas de visita cuando hay que salir de copas o a la discoteca, y donde las firmas de los grandes contratos se celebran en Orchard Towers, el macro-prostíbulo de varias plantas donde el capitalismo enseña el culo encima de la barra.

Comida Singapur

Disciplina en la cola para comer. Sus teléfonos móviles ayudan a formar todos con la misma postura.

En Singapur nunca pudo desarrollarse una cultura porque estaban todos muy ocupados haciendo beneficios. Sin duda, lo han logrado como toda multinacional de éxito. Y como Coca Cola o Mc Donald’s, la ciudad-estado ha hecho buen uso del marketing para vender al mundo una imagen perfecta dentro de un envoltorio bonito.

Ese envase -o packaging como les gusta a ellos llamarlo- son sus limpios parques y su ciudad perfectamente diseñada. Los rascacielos los aprueba el Gobierno, quien regula además qué ha de haber en el centro de la ciudad y cómo ha de organizarse. Sanciona dolorosamente a quienes ensucian las calles y pone costosas luces para hacer más espectacular las vistas de ese centro construído en acero y hormigón.

Ejercito Singapur

El ejército tiene un poder enorme para tan pequeño Estado. Su imagen es elaborada como si de una película de Hollywood se tratase.

Por supuesto, para hacer eso posible era necesario controlar la información. ¿Existe libertad de prensa en Singapur? No. Ni siquiera un libre discurso. Según lo que digas, puedes acabar con tus huesos en la cárcel. Toda información está milimetrada y los comentarios negativos son sepultados.

Detrás del civismo que se respira en Singapur hay un aprendizaje militar en el que a los nacidos en la corporación se les otorga unos beneficios de los que no gozan los ciudadanos de fuera. Tras esa imagen de postal y esos parques limpios existen castigos y una normativa empresarial; si algo produce un conflicto, de la noche a la mañana se impone una Ley que lo prohíbe. Sin pasar por la separación de poderes ni ser cuestionada por alguna oposición.

arte urbano singapur

La libertad de expresión es una utopía en Singapur.

¿Un domingo se produce una revuelta cuando un camionero atropella a un inmigrante indio en un barrio de indios que estaban bebiendo? Pues al día siguiente el Gobierno prohíbe el alcohol en esa zona. Como cuando el jefe se enfada porque la oficina huele a bocadillo de chorizo por la mañana y pone una nota diciendo “prohibido comer fuera de la cafetería”.

Y aun así, dicen las encuestas que la mayoría de los ciudadanos de Singapur lo tienen claro. Si han de elegir entre la riqueza que han acumulado o gozar de más libertades, se quedan con lo primero. No les importa verse privados de la libre expresión o incluso de unas elecciones de verdad mientras puedan seguir yendo derrochando en el centro comercial. Que no les queden fuerzas para nada más tras unas maratonianas jornadas laborales es sólo un mal menor.

 

El Singapur ‘real’

 

Hawker Little India Singapur

El chiringuito de comidas para indios donde se produjo la revuelta de marras. Ya ni entre semana venden botellas de cerveza por orden del Gobierno. Temen que acaben volando por los aires.

Singapur puede ser tremendamente aburrido si te quedas con sus rascacielos y sus casinos de postal. A menos, claro, que formes parte de ese 0,1% que hemos mencionado antes, situación en la que Singapur se abrirá de piernas para ofrecer fiesta, sexo, lujo y derroches al alcance de tu American Express. Pero para el más común de los mortales, tomar unas cervezas a la fresca nocturna puede suponer una abultada factura inversamente proporcional al tamaño del país.

Pero existe otro Singapur lejos del que nos vende esa gran corporación. El Singapur real, como lo define alguno de mis amigos que viven o han vivido allí. Los lugares donde se juntan los inmigrantes que van a buscarse las castañas y sirven de mano de obra barata al gigante empresarial.

Obviamente, no son los sitios que salen en las guías ni los que quieren los que mandan que visites. Sobre todo los relacionados con la inmigración del país, que se nutre sobre todo de indios y bangladesíes para levantar sus edificios. Igual que en Suiza o Andorra, la mayoría de las personas que viven en Singapur son de fuera, la mano de obra de su empresa. Los ciudadanos nacionales, ya lo hemos dicho, son como accionistas de la gran corporación.

indios Geylang Singapur

Un grupo de inmigrantes juega a las cartas en el barrio de Geylang.

Esta contratación de gentes de fuera ya hace años que le produce dolores de cabeza al Gobierno de Singapur. Sin embargo, necesitan de trabajadores baratos y ya hacen de las suyas para lograr que no se revuelvan demasiado. La puesta en marcha de casinos secundarios para inmigrantes y la facilidad de la prostitución, que aquí es draconianamente legal mientras no exista lucro, ayudan a mantener el orden.

Con darse una vuelta por los callejones 18 o 20 del barrio de Geylang es posible ver la cara oculta del Singapur que no quieren mostrarte. Una zona del país conocido como el más limpio del mundo donde se almacena la basura, que rebosa de los contenedores. Donde existe miseria y mujeres venidas de China o de otros países del Sureste Asiático se ofrecen en la calle a cualquiera que lleve unos cuantos dólares.

indios en Singapur

En Geylang hay comercios que venden plátanos al lado de cajas de Viagra falsificadas. Prefiero no buscar la relación.

geylang Singapur

La imagen típica en Geylang, entre los lores 18 y 20.

Es curioso cómo algunas etnias de Singapur mantienen su pureza de raza, mientras desprecian a los suyos que no tienen pasaporte de la ciudad-estado. Un indio singapurense, nacido en la corporación y dedicado a las finanzas, se casará con una india con el mismo pasaporte si quiere agraciar a su familia. Pero no tejerá relaciones con los miles de indios que llegan desde las zonas pobres de la India para levantar sus edificios.

La cultura corporativista está tan dentro de los nacidos en la isla que los indios de Singapur no quieren hablar de los que vienen a levantar los pisos. Si les preguntan, son esquivos. En el caso de que sepan que te dedicas a escribir, las malas caras están aseguradas. Pueden intentar persuadirte de visitar los barrios de inmigrantes con las excusas comunes como que “es peligroso”. Y es normal, ya que ellos son accionistas de la gran corporación-estado y los de fuera simple mano de obra.

Y mientras los trabajadores buscan su felicidad en los barrios pobres, Orchard Towers se llena de hombres en traje y corbata celebrando haber firmado contratos. Dicha torre de varias plantas es el mayor centro de ocio de Singapur para el hombre que quiere perder los pantalones.

Orchard Towers Singapur

La versión singapurense de Nana.

Desde luego, un paseo por Orchard Towers no tiene desperdicio. Al cruzar la puerta de este centro comercial de la carne, las chicas salen a saludar al personal. “Welcome, Hansome Man” es el recibimiento que todo hombre obtiene, a los que invitan a entrar en los varios clubes de señoritas que fuman. También está lleno de casas de manicura con habitaciones privadas. Para limar bien el asunto.

Es en esta charcutería gigante que es Orchard Towers donde uno puede volver a encontrarse con la ensalada de papaya, ya que muchas de chicas son de Isaan, Camboya o Laos. También de China. No deja de tener cierta gracia que, justo al lado de semejante embajada de la araña, esté la embajada de Tailandia en Singapur. Así muchas chicas no han de coger el autobús para sus trámites diplomáticos.

Inciso: Para los que quieran hacer un Visa Run en Singapur, hay que tener en cuenta que en dicha embajada suelen rechazar a todo aquel que haya tenido un visado de turista en el último año.

¿Hay algún otro sitio donde encontrar Tailandia en Singapur?

Golden Mile Complex Singapur

El edificio Golden Mile, lugar favorito de encuentro para los inmigrantes tailandeses en Singapur.

Sí, ese lugar es Golden Mile Complex. Una especie de centro comercial hortera en Beach Road que reúne a la mayor cantidad de inmigrantes tailandeses. Existen clubes para ellos donde bailar y tomar copas hablando en la lengua de Siam, restaurantes donde volver a comer arroz pegajoso y guindillas y una fauna que bien se merece una visita.

Porque Singapur, igual que toda gran corporación, quiere que sus visitantes y los que miran desde fuera se queden con la imagen de Marina Bay Sands. Con el león que es imagen de la ciudad -curioso, ya que nunca llegaron los leones a esta parte del mundo- y con los restaurantes en las terrazas de los hoteles. Pero, claro, existe otra realidad más allá de la que sale en los anuncios.

Y sí, es un buen lugar para vivir si se quiere ganar dinero. También para quien tenga una idea y necesite algún inversor. ¿Lo mejor de Singapur? Estás en mitad del Sureste Asiático y tienes un buen puñado de países fascinantes por descubrir. A todo el que me dice si es un lugar ideal para vivir le digo que claro que lo es, ya sea con un contrato o con labia suficiente para encontrar negocios. Poder pasar tus fines de semana en Tailandia, Indonesia, Vietnam o cualquier país de la zona es un lujo. Y durante el resto de la semana, pues Singapur siempre tiene algo que descubrir. Más allá de lo que hay en Marina Bay, claro.

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12 comentarios

  1. Ivan dice:

    Brutal el cartel vanagloriándose de haber asesinado a un millón de comunistas en uno de los mayores genocidios que ha conocido la historia de la humanidad. Ni en Indonesia encontré tal desfachatez.

  2. NoName dice:

    Se la compara frecuentemente con HK, y últimamente está muy de moda. Pero sin haber pisado Asia, ya temía que la comparación era odiosa. HK tiene una ideosincrasia, historia… “algo” que no sé describir. Singapur, en cambio, me deja frío frío (como Corea del Sur).

  3. Totalmente, sólo se parecen en la superficie. Singapur y Hong Kong comparten ser pequeños estados con una situación estratégica de cara al mar. Ambos tienen puertos importantísimos -aunque Hong Kong está perdiendo fuelle- y tuvieron a los ingleses por allí mucho tiempo. Son muy internacionales, los negocios funcionan bien y ambos actúan paraísos fiscales a la práctica.

    Pero nada que ver. Hong Kong tiene una historia muy potente y es, junto a Taiwan, uno de los pocos lugares que se mantuvo la cultura china antigua, mientras en el continente era arrasada por Mao. Es el único lugar donde el cantonés es lengua oficial, y mientras el inglés lo habla casi todo el mundo, ellos mantienen su lengua y están muy orgullosos. Quizás Hong Kong también ha sido conquistado por la borrachera financiera y el tren del progreso está borrando parte de su magia, pero nada que ver con Singapur y su nula historia. Mientras en el país del Sureste Asiático nadie se preocupa por el Estado casi dictatorial que tienen, en Hong Kong se montó la marimorena el año pasado cuando los chinos quisieron tensar la cuerda. Escribí sobre aquello aquí: http://abcmundial.com/noticias/asia/sociedad/4435-hong-kong-tan-cerca-china-tan-lejos-resto-mundo/

    Además, ¡qué bien se come en Hong Kong y qué gran lugar para disfrutar! Singapur es aburridísimo al lado del Estado cantonés…

    Lo del cartel idealizando a sus héroes, Ivan, igual que lo de su ejército y todo su patriotismo demuestra que además no tienen vergüenza. Aunque los militares de Indonesia creo que han sido de los más salvajes de la zona -con permiso de Pol Pot y del birmano Shwe-, incluyendo la última gran ‘hazaña’ de arrasar Timor Leste al independizarse del todo. O cómo desde Java sepultaron a las sociedades del resto de islas. Eso sí, Indonesia es un país gigantesco y con una fuerza enorme. ¿Qué hubiera ocurrido si Singapur hubiese tenido semejantes recursos? A saber…

  4. brain dice:

    Entonces quitamos a Singapur de la lista y dejamos Hong Kong como lugar de obligada visita 🙂

  5. SERGIO dice:

    BRAIN, puestos a seleccionar, yo pondría tanto a Singapur como a HK muy al final de esa lista… 😉 Siempre hay diferentes gustos, pero creo que puedes encontrar muchos sitios más interesantes que estos dos en el Sudeste Asiático.

    Luis, muy buen post sobre Singapur… the soulless city.

    • brain dice:

      Es bueno saberlo 🙂 Pero Japon y Corea del Sur son los 2 sitios que me gustaria ir algun dia. De momento empezaremos este año con Tailandia 🙂

  6. Aaron dice:

    Realmente no me gustan lo lugares que crean una portada o una imagen para venderse. Me gusta ver que se muestren como son para atraer al que quiera ver lo que realmente es. Se ve un país de portada aburrido, para invertir se necesita algo de diversión. Aunque existe diversión parece mas de portada simplemente.

  7. Natalia dice:

    Artículo completo e interesante, felicidades. Me encantaría conocer Corea del sur, espero que sea una linda experiencia. Me gustaría encontrar un articulo así de bueno sobre éste país en especial la ciudad de Seúl;LUIS GARRIDO-JULVE estaré atenta 😀

  8. Aaron dice:

    Singapur caro, pues entonces a la mierda con Singapur, esta vaina aquí es carísima y con mi puto sueldo de seguro vivo mejor en Tailandia.

  1. 7 febrero, 2015

    […] al lado del Golden Mile Complex, centro comercial famoso por albergar restaurantes, pubs y karaokes tais para que los hijos de Siam añoren un poquito…. El Golden Mile se extiende a lo largo de dos plantas, y la variedad y calidad de puestos es […]

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