Dictadores, budismo,marihuana y populismo: así se cocinan las elecciones de Siam

Elecciones Tailandia 2019

A los siameses siempre les ha gustado lo de vestirse para la ocasión. Cada tarde en el principal canal de televisión emiten un concurso en el que los participantes se disfrazan de personajes de películas y series de animación niponas. Es posible toparte en la carretera con Batman o Depredador y durante el Mundial de fútbol las chicas de los tórridos bares vestían paños menores con banderas de otros países.

Ante semejante panorama, es normal que los dictadores se vistan de demócratas y que el país juegue a lo de las urnas y las papeletas. Y como todo en estas tierras, lo de unas elecciones en Tailandia tiene mucho de rocambolesco. E incluso de desternillante, si bien el asunto es serio, que se decide el futuro del país.

En la fauna política que se presenta a las elecciones tenemos de todo. Desde un líder budista que apuesta por salvar a Tailandia del consumismo occidental hasta una formación verde, no por el ecologismo, sino por querer hacer feliz al personal legalizando la marihuana. Pasando por una mujer que antes fue hombre y quiere ser la primera ministra transgénero o un partido fundado por altas fortunas que ha insinuado alinearse con Podemos.

Para acabar de ponerle picante al asunto, el golpista que se hizo con el país por la fuerza en 2014, el general Prayuth Chan-ocha, quiere dejar de ser primer ministro no electo para poder decir que es electo. Se ha montado un partido a su medida con el dinero de los siameses para poder presentarse a las elecciones. Y además con las cartas marcadas.

 

De un golpe de estado al regreso de las urnas

 

Prayuth chan-ocha

Hace casi cinco años el país fue tomado por los militares -asunto bastante habitual en Tailandia- con la excusa de salvaguardar la identidad nacional y evitar conflictos entre las diferentes ideologías en el país. Bajo el lema de “devolver la felicidad” al pueblo, los militares tomaron el país y pusieron en marcha una serie de reformas, según ellos, para refundar Siam en lo más importante: nacionalismo, religión y monarquía. Algo así como el Dios, Patria y Rey de los carlistas.

De paso, claro, también los milicianos se gastaron el dinero de los tailandeses para comprar sus juguetes favoritos, entre ellos submarinos y tanques. No en vano, con tanto tomar el poder a golpe de rifle el presupuesto de defensa se ha triplicado en los dos últimos golpes. El ejército en Siam puede tener bancos y otros negocios capitalistas que, cómo no, se desarrollan al calor del dinero público.

La idea que Prayuth pregonó nada más hacerse con el país hace un quinquenio fue que en un año habrían elecciones. Pero le ha llevado casi cinco. Eso sí, ¿elecciones reales o más bien camufladas de democracia? En realidad, los de verde y camuflaje juegan con las cartas marcadas.

Para poner en marcha la maquinaria electoral, la Junta militar aprobó una nueva Constitución. En ella, entre otros asuntos draconianos, se especifica que habrá 750 asientos en las dos cámaras de representación. Pero los partidos políticos pueden optar únicamente a 500 de ellos, porque 250 se reservan para representantes del ejército que serán puestos a dedo en una especie de senado con poder de voto.

Además de eso, se ha favorecido la creación de partidos pequeños y se han limitado las grandes formaciones del pasado. La idea es que, tras las elecciones, entre el senado puesto a dedo y los diputados electos se necesitarán 376 votos para al Primer Ministro y de esa manera forzar el partido que liderará el país.

De esta forma, los militares ya se han asegurado un tercio de la mayoría absoluta sin haber hecho nada.

El broche en todo esto es que la Comisión Electoral está siendo controlada por la Junta militar, así que se ilegalizan partidos que pueden inclinar la balanza en contra de lo que Prayuth desee. El recuento de votos lo realizarán los golpistas y todo apunta a que se hará sin ojeadores internacionales, y menos mal que parece ser que se ha desestimado la idea de tomarse 60 días para contar las papeletas.

 

La opción tradicional, ¿Prayuth ganando las elecciones?

 

Phalag Pracharat

Phalang Pracharat es un partido creado de la nada para que Prayuth pueda ser electo. Presupuesto no le falta y se estima que se hagan con el poder.

El primer ministro no electo dijo siempre que no era su intención presentarse a las elecciones. Y que solo lo haría si, por supuesto, el pueblo se lo pedía. Mientras tanto, apareció un nuevo partido político sospechoso. Phalang Pracharat nació para continuar “la buena labor” de los militares. O eso es lo que dicen ellos.

En pocos meses, políticos anquilosados en el poder siamés se apuntaron a la nueva formación. Sus contrarios rumorean que muchos de los que se han alineado con Prayuth fueron chantajeados para apoyar el partido diciéndoles que si no lo hacían iban a airear sus trapos sucios. Pero lo que quedó claro fue que lo que sobra en Phalang Pracharat es dinero, muchísimo dinero. Claro, la Junta militar usa capital público para insuflarlo en estos novatos que tienen más minutos en los medios que nadie y más maquinaria propagandística.

Todo el mundo sabía que, a última hora, seleccionaría el partido a Prayuth como su líder. Él dijo que quería retirarse, pero que si la gente de Siam así lo quería se sacrificaría, una vez más, por el país. “Para que el pueblo pueda ser feliz, sacrificaré mi vida y concurriré a las elecciones”, dijo.

A partir de aquí, la campaña de Prayuth está siendo de tragicomedia. Empezando porque ha incumplido incluso con su propia Constitución, la que él mismo hizo a su medida y donde se dice que un dirigente al mando del país no puede hacer campaña electoral y debería abandonar el cargo. “Obama también hizo campaña en Estados Unidos mientras era presidente y nadie le criticó”, se quejó. No tuvo en cuenta que el bueno de Barack no se hizo antes con el país por las armas.

Prayuth Chan-ocha

La agencia propagandística de Prayuth envía imágenes a los medios donde sale el primer ministro aún no electo comiendo precocinados en el coche y agotado en un pequeño espacio de su furgoneta. Hay que mostrar su sacrificio.

La pregunta es, ¿puede Prayuth ganar las elecciones aún con su escasa popularidad en tantas zonas del país? Sin duda. Su partido, Phalang Pracharat, será apoyado por esos 250 asientos del congreso que se reparten a dedo, por lo cual le basta con un apoyo de 126 diputados de los 500 que hay a repartir.

Un consultor jefe del partido para uno de los distritos más importantes de Bangkok me contó la estrategia del partido. Según él, estiman poder alcanzar unos cien escaños y luego lograr el apoyo de otras formaciones políticas para llegar a esos 126. ¿Es injusto? El consultor no lo dudó y se rió al contármelo. “Pero es que Prayuth es lo mejor que le puede pasar al país”, añadió.

Los de Prayuth saben que lo tienen complicado para alcanzar esos cien escaños de manera natural. Nadie duda que la Junta militar ha perdido mucho fuelle en los últimos años, pese a las encuestas oficiales. Así que se dice que van a apostar por lo seguro, la compra de votos.

El Gobierno militar está enviando dinero a las cuentas bancarias de aquellos con peores rentas en las zonas pobres del país para que se acuerden de ello al votar. Y, algo mucho más importante y enquistado en el sistema político del país, se comprarán votos.

Todos los partidos mayoritarios en Tailandia han comprado votos en las zonas rurales históricamente. El proceso habitual es sencillo, se toma el DNI de los votantes y se les promete devolverles el documento junto a unos 14 euros el día de las elecciones. Sabiendo el músculo financiero de Phalang Pracharat, no les costaría mucho llevar a cabo esta estrategia.

Elecciones en Tailandia

Uno de los actos de campaña de Phalang Pracharat. El disfraz lo dice todo. Foto: AFP / Jiji.

Por otro lado, la Comisión Electoral está desmembrando todos los partidos que pueden hacer frente a Prayuth, ya sea al no permitirles estar presentes sus papeletas en todos los distritos o directamente considerándolos ilegales.

Prayuth, por su lado, ha decidido no participar en los numerosos debates electorales que se realizan estos días. Primero puso excusas con la Ley, pero la Comisión ahora le ha dado permiso para debatir. Y él sigue negándose a estar cara a cara a sus contrarios, lo ve como un gesto innecesario.

Una pena, porque seguro que sus enfados darían mucho juego. La pasada semana colgó en redes sociales la foto de un destartalado avión diciendo que tenía que viajar en él durante su campaña y en las redes sociales se burlaron de ello. No dudó el golpista en criticar a los internautas por no comprar su supuesta historia de sacrificio.

 

¿Qué ha sido de las fuerzas tradicionales del país?

 

Pheu Thai democrat

Uno de los puntos más sorprendentes en estas elecciones es la forma en que ha menguado el partido afín a Thaksin Shinawatra, quien fuera primer ministro y luego exiliado. El mismo magnate que controla a los rojos, ese grupo que siempre ganaba las elecciones y luego era expulsado en golpe de Estado por los militares. Prayuth ha logrado que Pheu Thai -la principal formación populista contraria al poder establecido- haya sido desmembrada.

El partido que antes siempre ganaba se presenta a las elecciones sin poder estar en todos los distritos electorales. Y además Prayuth está haciéndose con muchos de los votos de las zonas rurales del norte y de Isaan, los feudos tradicionales de los rojos.

La estrategia de Pheu Thai era crear una escisión para estar en más distritos gracias a otro partido con quien hacer coalición, bautizado como Thai Raksa Chart. Su jugada maestra fue nombrar a una ex princesa que perdió sus títulos monárquicos al casarse con un occidental -y que es la hermana mayor del Rey- como candidata a la presidencia. Salió todo lo mal que pudo cuando la Casa Real invalidó que la princesa Ubolratana se presentara a las elecciones. Es muy posible que finalmente este partido no pueda participar en los comicios.

Los enemigos históricos de los rojos, el Partido Demócrata de Abhisit Vejjajiva, también lo tiene difícil. Su líder fue el primer ministro de Tailandia de 2007 a 2011 gracias a que se invalidaron los resultados de sus enemigos. Abhisit, un tailandés de raza china nacido en Newcastle y educado en el extranjero que dice amar todo lo relacionado con Doraemon, ha dicho que no pactará con Prayuth. Pero el carácter político de su formación encaja bastante bien con el conservadurismo de los militares.

 

Un ‘Podemos’ fundado por millonarios mete el dedo en la llaga

 

Thanathorn Juangroongruangkit

Thanathorn Juangroongruangkit, líder de Future Forward.

El picante en la vida política tailandesa lo está poniendo Future Forward, un nuevo partido político que quiere romper con todas las tradiciones de Siam. Al principio se le comparó con la nueva izquierda europea, ya que alguno de sus cofundadores comentó sentirse inspirado con las ideas de Podemos y Syriza. Si bien en aspectos económicos el partido siamés está en otra onda.

Sin embargo, al líder de Future Forward, Thanathorn Juangroongruangkit, se le compara más con Emmanuel Macron. Desde el principio, Thanathorn dijo que él se sentía un siervo en la estructura social siamesa y que quería que su partido representara a todos los que estaban abajo en la jerarquía tailandesa para expulsar a las élites dominantes. El problema, claro, es que el líder de Future Forward es extremadamente rico, lo que suena extraño siendo siervo.

Lo que no se le puede criticar a Thanathorn es que tiene el don de la palabra y no tiene miedo a enfrentarse a Prayuth y a los suyos. Es más, es el único que ha hablado claro. En televisión, se pone frente a los del general y les acusa de dictadores sin pudor. Los conservadores, claro, se quedan sin argumentos porque dialogar y negociar no es lo suyo.

Thanathorn ha criticado la compra de votos, propone menguar el presupuesto destinado al ejército para mejorar la seguridad social, aspira a crear empleo entre los pobres en lugar de darles cheques en blanco, apuesta por mejorar el movimiento LGBT e incluso se opone a la ley de lesa majestad. Siempre dice que su sueño es derrocar a los poderes tradicionales de Tailandia para formar un verdadero país democrático.

Thanathorn

A Thanathorn le encanta hacerse selfies con sus simpatizantes. Para muchos, la instantánea con el empresario reconvertido a político es de las fotos más buscadas estos días. Foto: The Nation.

Su popularidad ha subido como la espuma. Tanto, que el hashtag más importante en Tailandia las pasadas semanas fue #savethanathorn. El Gobierno militar está planteando ilegalizar su partido y meterlo a él en la cárcel por haber puesto en su web que había trabajado en la Cámara de Comercio de Tailandia cuando fue solo a nivel provincial.

También se le acusa de no tener respeto por la monarquía y de querer acabar con las jerarquías y los poderosos. Pero lo más importante es que ha plantado cara a la Junta militar y los conservadores tienen miedo de que tenga más votos de la cuenta. Al fin y al cabo, se podría dar la campanada.

Personalmente, a mí su discurso me gusta. Lo que no me hace ni pizca de gracia es que, en su faceta de empresario años atrás, no permitía hacer huelga a sus empleados. Algo muy contradictorio a su actual planteamiento social.

 

Transexuales, marihuana, budismo y caras guapas

 

Mujeres tailandesas política

Un clásico siamés. Algunas propuestas de partidos políticos incluyen a damas de notable atractivo -y experiencia en cirugía plástica- como posibles futuras ministras. No sería problema alguno si no fuese porque no se habla de su valía en política y solo se destaca de ellas su apariencia.

La política siamesa siempre ha tenido a tipos que le ponían el punto divertido al asunto. Como Chuwit, el católico que se hizo rico con las casas de baño-masaje y luego invirtió su fortuna en crear parques en honor a la Virgen María y en granjearse una carrera política. Este año, aún hay más formaciones que le ponen color al imaginario político.

En parte es porque se ha favorecido la creación de partidos pequeños, ya que la segmentación le va muy bien a la Junta. Hay políticos cuyas estrategias pueden basarse en la transexualidad, la legalización de la marihuana o el recto budismo. Sin olvidar a clásicos como el partido de la policía o el de otros sectores profesionales.

Partido político Tailandia marihuana

Mi favorito es Bhumjaithai, más conocido como el partido de la marihuana. La formación ha llenado Bangkok y otras ciudades con carteles propagandísticos decorados con hojas de maría. Notoriedad con ello han logrado, sin duda. En un país donde la posesión de cualquier sustancia acarrea graves problemas, es curioso encontrar políticos cuya punta de lanza sea la legalización de la marihuana. Con sendas promesas le quitarían con facilidad el apodo de los verdes a los ecologistas.

Por supuesto, no es lo único que venden los fumetas de Siam. Además de legalizar el uso recreativo de la yerba, también piden que servicios como Grab -el Uber tailandés- y Airbnb dejen de estar prohibidos. Quieren crear centros de coworking gratuitos y, en esto sí que se entienden con los verdes de toda la vida, combatir la polución.

Partido LGBT Tailandia

Pauline Ngarmpring antes fue Pinit, un reportero famoso que se reconvirtió a empresario, casado y con dos hijos. Ahora es mujer y quiere ser la primera líder transgénero de Siam. Foto: Gemunu Amarasinghe / Associated Press.

En la prensa internacional ha gustado mucho el hito de Pauline Ngarmpring. Si bien tras lograr mucha difusión mediática se ha quedado en algo anecdótico, hay que reconocer que es toda una proeza que una mujer transgénero -como ella quiere ser identificada- se presente como candidata a primera ministra.

Pauline busca votos bajo los neones. Ella y los suyos recorren Nana y otros calenturientos distritos abogando por legalizar la prostitución y, ante todo, mejorar los derechos del colectivo LGBT. “No queremos [las transexuales] ser mejores que los hombres o las mujeres, solo igualdad”, comenta la dama de 52 años. Incide en mejorar las condiciones de las trabajadoras sexuales y eliminar el estigma de ganarse el arroz al calor de las luces rojas.

Desgraciadamente, en Tailandia será difícil que logre un gran resultado. Como ella misma reconoce, le dicen habitualmente que si fuera primera ministra sería un hecho “divertido y extraño”. Pese a lo que muchos piensan, a los colectivos LGBT en Tailandia aún se les señala con el dedo y se les caricaturiza. Una pena.

Elecciones Tailandia calle 2019

El partido #noproblem recorre las principales avenidas del país con camionetas gritando que, con ellos, no hay problema. De cómo afrontar los problemas no hablan, por supuesto.

Por supuesto, no podía faltar la religión. Uno de los partidos con más representación en los carteles de las calles es el Partido de la Reforma Popular, apodado como “el de los principios de Buda”. Una formación cercana a los militares y que, por supuesto, ya ha dicho que elegirá a Prayuth llegado el momento.

Los budistas utilizan el amarillo que se relaciona a la realeza para cerrar mejor el círculo. Tienen bastante presupuesto y su ideario se basa en apostar por la recta moral siamesa y combatir la contaminación occidental. Apuestan por la vida familiar de reglas estrictas y también por seguir combatiendo las clínicas abortivas o a aquellos que se atreven a compartir lecho o vivir bajo el mismo techo sin haber pasado antes por el altar.

Los populares religiosos han sufrido numerosas quejas y sus contrarios trataron de prohibirlos por aprovecharse del dogma para darle votos al primer ministro no electo que quiere ser electo. Pero, como la Comisión Electoral está en manos de la Junta militar, los budistas estarán presentes el día de las elecciones.

No son estos partidos los únicos. Hay formaciones creadas por la policía y con agentes en sus filas, o incluso deportivas con luchadores de taekwondo queriendo asientos como diputados. Pero lo que lo decidirá todo se dice que será el hecho de que no todos los partidos puedan presentarse en todos los distritos. Por ejemplo, Pauline -la líder transgénero- solo puede presentarse para 200 de los 500 asientos.

Tras estas elecciones en Tailandia habrá que ver qué ocurre si Prayuth y los suyos se hacen con el poder. En realidad, es lo que se espera. Si luego el pueblo lo acepta ya será otro asunto.

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9 comentarios

  1. Chicho dice:

    ¡Vaya, alegra ver una publicación tuya nueva por aquí! Aunque esperaba algo relacionado con otro tema mas escabroso acaecido en Thong Lor (que por cierto me entere por tu articulo en el Confidencial). Es una pena que probablemente salga este otra vez y tengamos que seguir aguantando sus grandes éxitos, pero hay que reconocer que el troleo del exiliado presentando a la hija de Elvis ha sido el puntazo de la campaña, dejando a todos desencajados y algún descompuesto corriendo a anunciar su candidatura, jeje.

    • He estado muy ausente con complicaciones médicas y muchos viajes, ahora mismo estoy en Filipinas y regresaré a Bangkok al menos para las elecciones y ver qué ocurre después. Lo del asunto de Thong Lor lo he dejado de lado -al menos de momento- ya que el afectado salió en libertad bajo fianza. Y ahora lo que él necesita es un poco de privacidad y que se dé un juicio justo. ¡Saludos!

      • Aaron dice:

        Oye lo que tiene que hacer el que gane es una promo 2×1 putas y día de borrachera, emborrachas las que quieras y te la llevas gratis. Jajaj

  2. Miguel dice:

    Lo que no entiendo es por qué hay partidos que no pueden presentarse en todos los distritos. Quién decide eso, la Junta militar?. Yo creo que esas elecciones están ya amañadas de antemano ante semejante estrategia.

  3. En principio, presentarse en todos los distritos era posible. Pero le pusieron difícil el asunto a los rojos presentándoles problemas como no aceptarles los candidatos. ¿El motivo? Que los de siempre los consideran culpables de los males de Tailandia. Los que dicen quien puede o no presentarse en los distritos son los de la Comisión Electoral, organismo formado por el Gobierno militar. El mismo cuerpo que elige a qué partidos ilegalizar.

    Así que Pheu Thai decidió crear su segundo partido, Thai Raksa Chart, para poder tener representación en los distritos donde no se presentaba con su marca tradicional. De esa manera, podían estar presentes en todos los sitios con dos formaciones distintas y evitaban ser perseguidos.

    Pero la Comisión Electoral finalmente tumbó a la segunda marca de los rojos la pasada semana. Al habese ilegalizado a este partido filial, los rojos han quedado en fuerte desventaja y no pueden optar a todos los distritos, su estrategia les ha salido rana y beneficia a los de Prayuth. Por eso, ahora se considera que podría haber un trasvase de votos de los rojos -que quieren quitar a los militares- hacia Future Forward, que sí tiene representación en todos los distritos.

    Todo está trucado debido a esa kafkiana Constitución creada por los militares, que otorga fuertes poderes a dicha Comisión Electoral. Como ejemplo, se ha sabido que algunos comisarios de la misma se gastaron 12 millones de bahts en viajes a Europa, Estados Unidos, Singapur y otros lugares con la excusa de analizar sus sistemas electorales. Cuando el público pidió explicaciones y justificaciones, ellos aludieron que “se recoge este derecho en la Constitución”. La misma redactada por los de verde que les otorgó sendos poderes. Todo queda entre amigos.

  4. Aaron dice:

    Semental espanol thai como estas ?

    Tenias rato de no escribir en este super blog.

    Politica,politica de mierda realmente mi opinion es que en ningun pais sirve de nada o casi nada. En mi pais estamos en politequeria y pareciera que en los debates televisivos cada uno lleva un reporte previo en la cabeza como ya sabiendo que deben contestar no parece ni debate si no mas bien algo asi como la pelicula de tom cruise minority report solo que aqui no hay que prevenir ningun crimen al menos no por ahora pues estan en la puta campana electoral(disculpa la letra no escribe).
    En Tailandia no hay que pensarlo mucho votaria por la prostitucion legal y mejores precios para todos. El de los spas ya no vuelve a los spas por lo tanto ese no mira por el mismo lugar otra vez y buscara otros intereses, Prayuth sera mas de lo mismo con el invento de que ahora es un gran democratico. El chino tailandes ummm esta bien los chinos tendran sus costumbres buenas pero no quiero una nueva republica china en Tailandia dejen a los tailandeses ser como son y que esos chinos aprendan a divertirse en vez de tratar de reformar un pais a su estilo. Los budistas con Prayuth no se ni que pensar de estas lineas pero un budista su deber es el templo y la espiritualidad para el que la busque esto no es evangelismo y eso de que hay que buscar a las ovejas perdidas para transformarlas no esto no es asi el budismo es mas libertad y flexible en ese sentido por lo tanto podria ser un voto a consciencia si es que alguno va a votar. Al final la impermanencia es para todos, el budismo se adapta a lo que viene es asi. El que dice que es siervo esas palabras son de terror cono mierda no sera que esta metido en alguna iglesia protestante ese yo lo mando a fusilar si fuera Prayuth.

    El que dice que no hay problema con el vaya que mensaje mas alentador no se quien carajos votaria por alguien que solo diga eso.

    La mujer de la realeza y hermana del Rey es un caso que me pone a pensar, mierda la realeza es cosa seria en Tailandia solo por que se caso con un occidental perdio derechos.

    Cono que barbaridad, quien habra inventado esto de las realezas bueno alli es donde prefiero escuchar un cancion de Transmetal y el mito de la sangre, como dices en uno de tus blogs tan lindo que es el amor interracial……… jajajaj

    Saludo, Hermanazo Espanol
    Espero volver a verte en el mejor pais del mundo en Siam Land.

  5. Malandro dice:

    El partido Pui Tai, que se pronuncia como Pu Ta, pero en inglich…. El partido Farang Pacharán, que se traduce como “un tío Vasco y borrachín”…. Quién se podría tomar en serio estás elecciones?

  1. 28 marzo, 2019

    […] Prayuth Chan-ocha, el primer ministro no electo que casi podemos decir que ganó el pasado domingo las primeras elecciones siamesas tras el golpe de Estado de 2014. Pero Meaw, igual que casi todo el mundo que lleve algún tiempo por estas tierras, sabía que el […]

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