Lujo asiático, ¿importa esa rata si la cerveza es barata?

perros pijos

Insectos. Así se refería a los chinos un tipo nacido en Badajoz a quien conocí en un lujoso bar en lo alto de un rascacielos de Pekín. “Mira cómo se reproducen, son molestos como moscas, cada día en este país es una pesadilla”.

Lo mejor del caso no era que aquel fulano criticase a los chinos desde China. Sino que mientras escupía su verborrea engullía un gin-tonic en un lugar exclusivo por cinco euros, enfundado en su traje hecho a medida por un sastre local y listo para volver a casa en taxi cuando no se tuviese en pie. Cuatro euros por la carrera y de vuelta en su condominio de lujo a precio de habitación de estudiantes en España.

Podía quejarse aquel fulano -como tantos otros- de lo dura que puede ser la vida asiática. Pero no de cómo se la ponían dura las comodidades orientales. A lo que llaman ahora el lujo asiático. Quizás para él lo de llevar una vida de bon vivant a coste de mileurista no era algo notable. Aunque me encantaría verlo de vuelta en el bar de su barrio comiendo fritanga. Seguro que entonces se acordaría de sus insectos favoritos.

Las grandes ciudades de China son lugares donde ver por dónde van los tiros en esto del lujo asiático. Aún con lo de lidiar con el día a día chino y su ambiente contaminado. Pero si hay una ciudad donde más placentera es la vida a menor precio, esa es sin duda Bangkok. Por eso fue mejor ciudad del mundo para los americanos durante cuatro años seguidos, si bien ahora ha desaparecido del ranking. Efectos del golpe de Estado.

 

¿Y por qué lujo asiático?

 

Catch Club Phuket

Un fin de año en el Catch Club de Phuket.

Pero, ¿qué es eso del lujo asiático? Pues básicamente como se puso de moda hace un tiempo en llamar a las comodidades y los lujos que ofrecen varios lugares de Asia a cambio de cuatro duros. Lo mismo que te costaría una fortuna en Europa o América, en según qué destinos de Asia está al alcance de cualquier mileurista.

cirugía corea

Cirugía plástica coreana a precio tailandés. Un reclamo para muchos.

Por ejemplo, hospedarse en un hotel con piscina en Bangkok es más barato que lo que pagas por una pensión en Barcelona. O cenar marisco en mitad del mar cuesta menos que el menú de noche de cualquier restaurante español. Por no hablar de los masajes -sin final feliz-, que hacen de esta parte del mundo un lugar donde la enjabonada está a la orden del día.

Muchos piensan que Tailandia es un país barato. Lo es sólo hasta cierto punto. Eso de que con 300 euros te pegas una vidorra es leyenda urbana. Además que Bangkok es cara. Pero, claro, la diferencia es que aunque con unos mil euros vivas apretado tanto en España como en la capital tailandesa, lo que haces en Siam no tiene punto de comparación.

A mí si me preguntan cómo es Bangkok, no suelo decir que es sucia y de olores muy fuertes. Tampoco que hace más calor que en la playa de Barcelona en julio o que el tráfico es infernal. Yo digo que es una ciudad cómoda. Por todo el lujo asiático que tiene, claro.

Bangkok es comodidad porque puedes comer de restaurante a diario. Y si te paras en cualquier puesto de la calle todo es perfecto. La cerveza es barata, salir de fiesta deporte nacional y viajar en taxi, aunque siempre hayan atascos, una opción barata.  Pero, sobre todo, es un lugar cómodo por la forma en cómo te tratan.

Tren Hello Kitty

Hello Kitty está en todas partes…

En Tailandia no suelen haber puertas automáticas en los centros comerciales. Sino personas vestidas en traje que te sonríen y te abren la puerta. Son puertas automáticas manuales. La mano de obra es tan barata que hasta cuando aparcas tu coche hay alguien que te indica dónde dejarlo y te ayuda con las maniobras.

O las peluquerías. Donde acostumbran a tumbarte en divanes para lavarte el pelo y masajear tu cabeza. Cuando te sientan frente al espejo, te dan un libro con fotos de actores de Hollywood y puedes exigir hasta el peinado del vampiro de Crepúsculo. El profesional a las tijeras se romperá la cabeza para dejarte como en la foto. Y cobrarte diez euros, tanto a mujeres como a hombres.

Por eso, ¿qué importa que las ratas campen a sus anchas por las calles? ¿Y qué la basura huela mal? Mientras sirvan sonrientes mojitos en lo alto de una terraza de hotel mientras exhibes peinado nuevo todo estará bien. O eso es al menos lo que piensan muchos por aquí.

 

El servicio en los restaurantes

 

Restaurante Hua Hin

El habitual restaurante de Hua Hin en la playa desde donde puedes ver el mar mientras cenas.

¿Qué quieren que les diga? Lo del servicio al público tiene su importancia para mí. Quizás porque me pagué la universidad trabajando de camarero los veranos en la playa, sirviendo cervezas a ingleses borrachos e intentando colarle el número de teléfono a alguna holandesa. Es algo en lo que me fijo y mucho.

Silla Louis Vuitton lujo asiático

Le ponen la imagen de Louis Vuitton hasta a los taburetes…

Y si hablamos de servicio, Asia gana de goleada a la vieja Europa. El trato en Oriente, sobre todo en países como Tailandia, es casi excelente. Vale, quizás no te entiendas con el camarero a la hora de pedirle algo y tendrás que comer un plato que no esperabas. Pero no será normal que te miren mal.

La enjabonada que recibes en Tailandia cuando comes fuera, vas de compras o contratas algo es imposible en nuestra tierra. Quizás sea por lo desestructuradas que están algunas familias, que el cliente ha de encontrar refugio en el camarero. Tan buenos son que en Bangkok, en lugar de intentar que el camarero me invite a algo, me he visto sirviéndole copas yo al camarero e invitándole a beber conmigo.

Si llegas en coche a un restaurante, ya hemos dicho que te ayudan a aparcar. Abren la puerta de tu vehículo y te saludan. Luego, en la mesa, hay siempre algún trabajador por ahí para ayudarte. Todo llegará perfecto y pasarán constantemente por tu mesa a servirte más bebida. Ya sea agua, cerveza o whisky. Sí, cenar con whisky es muy normal. Y todo ello a un precio de bocadillos en tu tierra.

Eso sí, como todo es barato se acaba notando en algún sitio. Esos restaurantes de marisco y gambas en la costa de Tailandia tienen su coste incluso económico. Son muy baratos, pero en parte es porque quienes han trabajado en el mar no han ganado mucho. Además de los bajos impuestos. Y para que cualquiera pueda comer almejas baratas en la playa luego dejan los restos en cualquier lugar, destrozando su propio país. El lujo asiático a precio de calderilla también tiene sus consecuencias.

vertedero ostras Tailandia

Montañas y montañas de ostras donde venden el marisco en Hua Hin para los restaurantes de la playa.

Más tarde, en la discoteca ya es algo de otro mundo para quienes están acostumbrados a quemar la noche en España. Olvídate de pelearte por pedir una copa en la barra, que la camarera te mire mal y te sirva tu whisky de mala manera, para luego pedirte más de diez euros y ni darte las gracias. Por el precio de tres o cuatro copas en tu barrio, en Bangkok te llevan a una mesa con tu botella. El camarero te sirve y te ríe las gracias. Hasta te dice si quieres que te presente a la chavala de la mesa de al lado. Todo para que no te falte de nada. Por eso a veces les invitas a tomar una copa.

Que entre copas vayas al baño y te hagan un masaje mientras te apoyas contra el orinal y dejas escaparse todo lo que has bebido antes ya es algo que puede gustarte o no. Como lo de que tipos sonrientes te den toallitas para lavarte la cara y te abran los grifos. Todo eso para mí ya es demasiado.

 

Lujo asiático sin pisar la calle

 

Louis Vuitton Tailandia

La pasión de muchos (y sobre todo muchas) para poder mostrar al mundo de qué buena familia proceden. O al menos intentar aparentarlo.

En Tailandia no se camina mucho. Es más, cuanto más dinero tiene alguien menos pisa el asfalto. Motivo por el que el país está echando barriga. Es parte de este lujo asiático a precio de trabajador, ya que la calidad de vida para un tailandés es estar siempre protegido del sol y del calor al fresco del aire acondicionado. Calidad de vida para el estereotipo de tailandés sería:

  • Vivir en un condominio con piscina -a la que no van porque hace calor pero queda bien decirlo- y gimnasio fresquito.
  • Salir de casa en coche, con los cristales tintados y el aire acondicionado a 19 grados, vistiendo chaqueta y manga larga.
  • Entrar en el trabajo a través del parking sin abandonar el aire gélido.
  • Ir a comer al centro comercial que está a cinco minutos caminando, pero tardando media hora en coche. Que no suban las temperaturas.
  • Volver al trabajo bebiendo café de Starbucks durante el atasco.
  • Acabar de trabajar e ir a cenar a un restaurante donde te tratan con todo el mimo.
  • Disfrutar de la oscuridad del cine con una chaqueta de invierno. Las salas están gélidas y en manga corta tiritas. Eso del cambio climático ha de ser un mito.
  • Regresar a casa y dormir con un nórdico mientras el aire acondicionado sopla fuerte.

Por eso, muchos turistas llegan a Tailandia y no entienden por qué se habla de lujo asiático. Sobre todo cuando la calle arde a más de 30 grados y no hay siquiera papeleras. Peor aún, con la basura almacenada en las calles aparecen las ratas. Algunas parecen gatos muy peludos. Lo que no entienden es que para los locales vivir lujosamente requiere no abandonar el aire acondicionado. Eso choca con nuestra mentalidad occidental.

A veces, es como en las películas de ciencia-ficción en las que los ricos viven dentro de una burbuja de cristal y los pobres entre sus despojos, al aire libre en lo que antes fueron sus ciudades. Bangkok se acerca a ese posible futuro. Y muchos tailandeses olvidan lo que ocurre en las calles de su ciudad. Es habitual ver pasar a alguna chica en tacones y verla dando un salto si ve una rata cruzando la calle. Como si fuese algo raro. Pero es que lo extraño es que ella haya pisado la calle.

pomeranio en Bangkok

La moda en Bangkok entre los más pijos, tener un perro pomeranio y llevarlo a la peluquería, pasearlo por centros comerciales y subir fotos a Facebook con él. Que sea de origen alemán y de regiones frías da igual. Lo importante es que sea bonito y peludo, sufra o no el animal.

perros bangkok tailandia lujo asiático

Luego, los perros de Bangkok, los de verdad, son los que están en cualquier esquina. Siempre tumbados soportando el calor.

 

No tener que pisar la calle y vivir en tu oasis particular. Eso es lujo asiático para muchos. Y luego poder tener hoteles de excepción muy baratos. O vivir en un condominio con todas las comodidades a precio de risa. Todo ello es gracias al escaso control en normativas y edificaciones, además de la barata mano de obra.

El problema es que, con tanto rascarse el bolsillo para dar lujo asiático a precio de trabajador, a veces la historia no tiene buen final. Como ocurrió la pasada primavera, cuando dos adolescentes murieron en la piscina de un condominio electrocutados. O el restaurante de barbacoa japonesa en el que uno de los fogones explotó y quemó la cara de una turista china, el pasado agosto. A veces un poco de normativa de seguridad está bien.

Pero claro, si se gastan el dinero en seguridad y normativa, no pueden adecentar esos lugares de lujo asiático tan económicos. Si bien, como hemos dicho, lo mejor es el excelente trato. Aunque eso no es cuestión de dinero. En lugares realmente caros en Europa no te masajean mejor aunque destroces tu cuenta bancaria.

Quizás sea gracias a la educación tailandesa, donde los libros de matemáticas se decoran con instantáneas de actrices porno. Así los muchachos están más contentos y le dan duro a la matraca. Nunca se vieron tantos libros de derivadas e integrales con las páginas pegadas.

 

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9 comentarios

  1. Davidsm dice:

    Sin lugar a dudas es lo que hace que todo el mundo ame a Tailandia y apenas que tengas dinero mejor, Condos con seguridad , piscina y gym , comer fuera todos los dias , y mil cosas mas que se hace en el reino. Por eso a veces hay gente que tiene en la cabeza vivir en Japon o Taiwan , pero luego ven el lujo asiatico en Bangkok por ejemplo y te engancha. Grande el post.

  2. Fran dice:

    ¡¡Excelente artículo!!!

    “Sobre todo cuando la calle arde a más de 30 grados y no hay siquiera papeleras”

    Es cierto, la primera vez que puse un pie en BKK estuve como un tonto buscando en un centro comercial “Carrefour” una papelera para tirar el envoltorio de un helado… al final encontré a una “señora de la limpieza” y le pedí si podía tirar el envoltorio en el cubo de su carro, accedió pero su cara de asombro era un cuadro ya que no sabía que es lo que estaba buscando, mi mujer se fue indignada y es que para ella, después de 4 años si ir a su país ya estaba demasiado “europeizada”.

    En el hotel que decir, un hotel “normal” donde las medidas de seguridad parecían medidas de “te voy a asesinar”. El interruptor de la luz del baño al lado de la ducha, perfecto para que en un ataque de depresión poder electrocutarte mientas de duchas. Ídem con esos extraños calentadores de agua eléctricos que por allí abundan.

    Los enchufes puestos a conciencia para que se electrocuten los niños… ¿así controlaran la natalidad? Esas bombonas de gas en los puestos de la calle que cuyas mangueras no se han cambiado hace lustros dan pánico, o peor, verlos fumar encima de las bombonas de gas, esos cables de alta tensión enrollados a los cables del teléfono pasando por tu cabeza cruzando los edificios de uno a otro… Esos depósitos de gasolina no enterrados y colocados estratégicamente al lado de una escuela…

    El transporte público, ojo, tienes que saltar literalmente del bus, el conductor no espera a que la gente baje, de hecho no mira, cuentan hasta 5 y arrancan. Hayas bajado o no.. es tu problema.

    Esos autobuses repintados cientos de veces que de lejos hasta son chulos, pero con ese suelo de madera que van a 140 Km/h por esas carreteras de dios, puedes ver el suelo cuando aprietas un poco y se doblan las tablillas.

    Si tengo que decirlo, mi primer contacto con Tailandia fue bastante traumático en ciertos sentidos, lejos de esos paraísos, chicas dulces y complacientes en playas de ensueño que me contaban mis amigos.

  3. CHICHO dice:

    “y le dan duro a la matraca” te ha quedadoo de 10 la frase 😀 por un momento pense que Cela había resucitado…

  4. brain dice:

    Ya se lo que tendré en Tailandia de acompañante. No será una guapa tailandesa, será un lindo minino xD. Nunca viene mal un guardaespaldas contra las ratas.

  5. Yo siempre admito que si acabé en Bangkok, una de las dos razones de peso fue que era una ciudad asiática grande en la que tus euros valían mucho más y en la que con poco dinero tienes unos servicios excelentes. Mi idea pasaba principalmente por Taiwán, que tampoco es caro. Nada que ver con el alojamiento en lugares como Hong Kong o la siempre cara Tokio.

    Luego está lo de las ratas o lo de los autobuses salvajes, pero siempre es algo que obvias. Yo he de decir que mi primera impresión de Bangkok fue excelente, aún con su suciedad. Pero claro, antes había estado mucho tiempo en la contaminada China y por otro lado sufriendo Japón y su facilidad en fulminar tu tarjeta de crédito. En un punto medio, Bangkok me pareció ideal 🙂

  6. Aaron dice:

    La enjabonada que recibes en Tailandia cuando comes fuera, vas de compras o contratas algo es imposible en nuestra tierra……..
    Si bien, como hemos dicho, lo mejor es el excelente trato. Aunque eso no es cuestión de dinero. En lugares realmente caros en Europa no te masajean mejor aunque destroces tu cuenta bancaria.

    Quizás sea gracias a la educación tailandesa, donde los libros de matemáticas se decoran con instantáneas de actrices porno. Así los muchachos están más contentos y le dan duro a la matraca. Nunca se vieron tantos libros de derivadas e integrales con las páginas pegadas.

    Parece que no existe un mejor deal que este.

  7. Aaron dice:

    Si, Luis yo me voy es para quedarme, no regreso para que carajos regresaría, eso si que no tiene sentido.
    Entre budismo y mujeres tais. Ya no necesito mas nada, a la mierda esto.

  8. Lulu dice:

    Que buena web Luis! La verdad que es mucho mas orientadora y realista que cualquier otro blog que haya visto para planificar mi viaje. Gracias miles y abrazo desdeUruguay

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