La ‘pudorosa’ apertura al mundo de una Tailandia encorsetada

Amanecer en Phuket

Tailandia está de festejos. Bueno, aunque si con lo de celebrar nos quisiéramos referir a estar entre copas y brindar, entonces lo tendríamos peludo. Porque los bares están (supuestamente) cerrados y gran parte del país convive con una ley seca. Pero eso no importa para quienes mandan, ellos siguen echando las campanas al vuelo por haber permitido que el turismo regrese a sus tierras. Si bien lo han orquestado, cómo no, muy a su manera. Muy rígida. Al estilo que uno espera de un Gobierno militar.

Y sin embargo hoy es posible para buena parte del mundo regresar a un país que, si hablamos de su necesidad de recibir turistas, requiere hoy en día lucir sonrisa más que nunca. Ante todo porque el proceso para viajar a Tailandia es un tanto de pejiguera y los conservadores al mando pensaban que con una pudorosa apertura, escasa de libertades, el reino siamés se llenaría de visitantes de bolsillos abultados. Obviamente no ha sido así.

Dicho esto, y para quien no guste de leer más de un par o tres de párrafos, mi resumen en pocas líneas es sencillo: estamos en un momento fascinante para visitar Tailandia, único quizás. Vale, si lo que se busca es irse de bares hasta el amanecer la historia se complica, pero compensa -y mucho- el atractivo de redescubrir estas tierras sin hordas de turistas y con unas playas limpias y desérticas como lucían en esos coloridos catálogos de Viajes El Corte Inglés. Y, bueno, de lo de que no hay lugar para los festejos también podríamos ponerlo en entredicho.

Hay un precio a pagar para poder entrar, obviamente. Y este es el incordio de un pesado proceso burocrático, unas cuantas pruebas PCR y el pago por una cara noche de alojamiento controlado, además de un seguro médico. El incremento de gasto por todo esto se compensa, no obstante, con unos billetes de avión bastante más baratos. Y además muchos hoteles están a un precio de risa. El bolsillo no se ve resentido.

¿Merece la pena el engorro de pasar todos los trámites? Para que no todo sea mi opinión, qué menos que narrar un poco cómo está el país en esta apertura turística en Tailandia. Al detalle y sin límites de extensión. Aunque para aquellos que no quieran destinar media hora a leer todo lo que se cuece por aquí, podéis seleccionar cada apartado en este índice:

Actualización: A finales de noviembre, el Gobierno anunció que a partir del 16 de diciembre no serán necesarias las pruebas PCR y se sustituirán por tests rápidos de antígenos. Pero una semana más tarde dieron marcha atrás por culpa de la variante Ómicron, así que las pruebas que tardan horas seguirán activas.

 

Una Tailandia ‘abstemia’ y mojigata

 

botellón Tailandia Khaosan

Un botellón en Khaosan al cerrar los bares en la popular calle turística.

Ya lo dijo el Gobierno del golpista Prayuth Chan-ocha. “Tailandia ha de apostar por convertirse en un destino para turistas de alto poder adquisitivo y no volver a atraer a quien quiere vida nocturna“. Como si fuera tan fácil decirlo, cuando parte del encanto de una ciudad como Bangkok es su caos, el desorden que reina y un ritmo de vida salvaje en un clima tropical que atrae a ratas y cucarachas. Esto no es Singapur.

Pero la intención de los que mandan es clara. Por eso, los bares y las discotecas están prohibidos en todo el país con la excusa del Covid, ya que el ministerio de Sanidad avisa que “el consumo de alcohol facilita el contagio”. Solo pueden servir alcohol unos cuantos restaurantes en Bangkok, Phuket y alguna ciudad más. En la capital, a las 21 horas todo ha de cerrar y quedan abiertos los 7 Eleven. “He hablado con algunos turistas en el aeropuerto y todos me han dicho que están encantados con cómo hemos abierto el país”, comentó Prayuth esta semana pese a todo. Y tan ancho se quedó.

Actualización: a partir del 1 de diciembre los restaurantes podrán servir alcohol hasta las 23 horas en Bangkok. Todo suma.

Hace un par de sábados, no obstante, pasé olímpicamente de lo que haría ese supuesto turista de alto poder adquisitivo, y opté por no gastar mi dinero en Tichuca, un nuevo sky bar precioso -y carísimo- en Thong Lor que se salta a la torera las prohibiciones de la ley seca. Normal, en el caso de tan lujoso local es más fácil torcer la ley porque está en manos del multimillonario que posee la marca de té Ichitan.

Así que decidí que en el día clave de la semana para copear el plan más atractivo era visitar la siempre divertida calle de Khaosan, el templo mochilero del Sureste Asiático que -cómo no- las autoridades locales tratan de edulcorar cerrando bares y enviando militares.

Khaosan 2021

El barrio de Khaosan se ha convertido en el favorito de los adolescentes y veinteañeros con ganas de juerga.

A falta de viajeros -en las primeras dos semanas de noviembre solo 50.000 personas entraron en el país-, Khaosan es ahora mismo un epicentro de fiesta para los jóvenes del país, como lo fue la segunda mitad del pasado año. A ambas entradas de la zona han colocado controles policiales donde se ha de mostrar un certificado de vacunación o comprar un test rápido por tres euros para mostrar que no estás contagiado por Covid.

Es todo muy de cara a la galería, por supuesto, como todo lo que tiene que ver con el postureo siamés. Porque, para evitarme la terrible cola que había para cruzar dicho control, solo tuve que ir a la calle paralela de Rambutree y coger uno de los callejones oscuros que conectan con Khaosan. Y eso que yo sí llevaba mi pasaporte vacunal.

Ya en la popular avenida mochilera todo eran supuestos restaurantes que, en realidad, eran bares de copas con su gentío apretujado bebiendo con unas ansias similares a las de quienes acaban de correrse una maratón sin avituallarse. Otros aspiraban óxido nitroso a través de los populares globos del gas de la risa, y la música atronadora de cada garito se mezclaba con la de los demás. Lo de toda la vida, vamos.

Hasta que llegó la policía armada con pistolas pero sobre todo con teléfonos móviles. “Quedaos al otro lado de la calle bebiendo, que nada más se hagan las fotos pertinentes se irán y podréis volver a entrar al local”, avisaron los bares.

Khaosan policía Covid

La policía hace las fotos de rigor junto al popular eslogan de la calle junto al bueno de Ronald.

Así fue, los agentes se largaron con sus fotos para demostrar que velaban por el cumplimiento de las leyes y todo volvió a la opacidad de siempre. Solo que alrededor de las 23 horas asomaron los maderos de nuevo y entonces ya todo tuvo que cerrar y Khaosan volvió a estar desierto. Era el momento de ir a los bares que incumplen la legalidad al bajar la persiana.

Esta ha sido la tónica habitual de la ginebra vital de Siam. Se imponen muchas leyes imposibles de cumplir para que luego, mirando hacia otro lado, todo se siga haciendo igual. Solo que durante la última ola de Covid en Tailandia el panorama se nos puso muy cuesta arriba, con la obligación de no salir de casa a las noches y la policía ávida de enchironar a cualquiera que buscara pasiones de bajos arrabales.

Por suerte, se ha mejorado mucho en la capital. Ya no hay toque de queda ni meten a nadie en prisión por tomarse unas copas como les pasó a mis compas. Sería de titular que un turista despistado llegara a Bangkok y se viera entre rejas por beberse una caña cuando no toca. Pero, lo dicho, el Gobierno sigue a la suya con lo de promocionar otra historia.

Ya que los que mandan quieren vender otra imagen de Tailandia, mucho más mojigata y basada en esa doble moral tan siamesa en la que los poderosos afirman que el pueblo tailandés es muy conservador y pudoroso, pese a que en las calles se ofrezcan limpiezas de sable a plena luz del día o se venda Viagra al lado de un colegio.

Prayuth turismo playa

El golpista y primer ministro, Prayuth Chan-ocha, decidió protagonizar un vídeo para promover el turismo.

Para muestra el vídeo que ha protagonizado Prayuth en Krabi junto al ministro de Sanidad, Anutin Chanvirakul, a quien se le recuerda por culpar del Covid a los “sucios farangs”. Para ellos un turista sigue siendo aquel que viene en un grupo organizado a hacerse fotos en las playas y en los templos. Por eso echan tanto de menos a los visitantes chinos, pese a que tardarán mucho en volver.

El problema es que cada día pueden cambiar de opinión. Antes de abrir el país el 1 de noviembre, el plan era que el consumo de alcohol, los bares y las discotecas pudieran volver el 1 de diciembre. Pero ahora se han echado atrás, en parte por un cabreo al no poder captar para fin de año a Lisa, la muchacha siamesa que forma parte de la exitosa Blackpink. Sin embargo, la clave está en que esperaban un aluvión de turistas y de reservas nada más abrir el país, y han visto que entran unas 4.000 personas al día. Debido a eso se ha cancelado el 80% del tráfico aéreo.

 

¿Qué requisitos hay para viajar como turista a Tailandia este 2021?

 

Phuket Town monzón

El turismo de la pandemia durante los monzones luce modelito en Phuket Town. Postureo sí, pero seguro.

Todos los días escucho a mucha gente quejándose de la supuesta apertura turística de Tailandia y calificándola de mecanismo para que usen aquellos que quieran instalarse en el país o regresar tras una temporada fuera. A mí, sin embargo, eso me suena a resentimiento con el lugar.

Lo mismo ocurrió cuando en verano cuando implantaron el modelo sandbox en la isla de Phuket, donde cualquier viajero debía pasar dos semanas y pagar por adelantado un hotel en la isla y tres pruebas PCR. Yo mismo aproveché dicha posibilidad para ir a España de visita y regresar a Tailandia de dicha guisa. Y fueron 14 días maravillosos en el que, a día de hoy, creo que es el mejor destino de Tailandia.

Algo muy importante es que el plan de reapertura de Tailandia sin cuarentena para vacunados tiene dos formatos: el principal es aquel en el que -como hemos comentado- es preciso alguna PCR y reservar una noche de hotel en un establecimiento que cuente con las características necesarias.

Pero los ciudadanos de los países que no están incluidos en dicha lista –y que puede consultarse aquí– han de optar por el modelo sandbox y pasar siete noches en un primer destino, que a día de hoy puede ser Phuket, Bangkok, Koh Samui o Chiang Mai, principalmente. Quienes vengan de España y Chile no necesitan pasar por el sandbox, pero la mayoría de naciones latinoamericanas sí.

Para saber todos los detalles de cómo entrar en Tailandia con el modelo de sandbox de siete días desde países que no puedan beneficiarse del plan sin cuarentena, aquí lo expliqué en detalle.

Mejor vayamos al asunto, ¿qué papeleo y requerimientos son necesarios para entrar en Tailandia como turista ahora mismo a finales de 2021?

 

Carné de vacunación y seguro sanitario en condiciones

Es necesario estar vacunado contra el Covid para poder entrar en Tailandia sin hacer cuarentena. Quienes no estén inmunizados han de pagar unos costosos trámites y encerrarse en un hotel vigilado durante diez días, ya que haberse pinchado es el requisito principal.

Prácticamente todas las vacunas están aceptadas, incluidas también las de Putin y, cómo no, las de Xi Jinping. Las que se han puesto en Europa, obviamente, son válidas. Pero ha de tenerse en cuenta que solo se permite un pinchazo en el caso de Janssen. Quienes solo recibieron uno de Pfizer por haber pasado la enfermedad lo tienen un poco más complicado.

Vacuna Bangkok Covid

La vacuna china que me chutaron a mí en Bangkok, en julio, también sirve para entrar al país. Cómo no.

Lo siguiente es el seguro de accidentes, algo indispensable. Para muchos esto es un gasto más a añadir por culpa de las dificultades de viajar en pandemia, pero yo estoy totalmente en desacuerdo. Reconozco que pasé algunos años desprotegido, pero gracias a la cobertura sanitaria pagada de mi bolsillo he podido sortear facturas más que dolorosas en Asia.

Si bien lo que olía muy mal durante la promoción del modelo sandbox en Phuket es que casi te forzaban a usar un seguro médico contratado con alguna compañía tailandesa, caro y de escasas coberturas. A mí me rechazaron uno por ser internacional y tuve que pasar por el aro con una entidad local siamesa que tenía fama de poner muchas trabas si tenías alguna emergencia. Y fue caro.

Ahora, por suerte, ya es más fácil. La cobertura mínima ha pasado de los 100.000 dólares anteriores a 50.000, y eso hace que sea más asequible encontrar una póliza de dichas características. Además, los seguros de muchas empresas internacionales ya sirven para solicitar la entrada al país.

Como siempre, yo recomiendo la compañía española IATI seguros, que tantos ya conocéis y que desde el enlace podéis leer acerca de cómo funciona y obtener el siempre bien recibido 5% de descuento para el seguro de viajes. Cumplen los requisitos para poder entrar en Tailandia y, en caso de necesidad sanitaria, son serios y se hacen cargo de todo.

 

Hotel, prueba PCR y transporte al llegar a Tailandia

He aquí el grueso del meollo. En el sandbox de exclusividad en Phuket, antes del 1 de noviembre, todo tenía un intríngulis mayor. Ahora es mucho más fácil al poder realizar los trámites de manera menos encorsetada. Como, por ejemplo, que se puede llegar a Tailandia con cualquier vuelo internacional, mientras que antes era obligatorio volar solo con unas aerolíneas seleccionadas.

Para aquellos vacunados que proceden de los países sin cuarentena, y siempre que lleven al menos 21 días en su lugar de origen, es necesario reservar una noche en un hotel con certificado SHA+ que además se encargue -por un precio- del transporte en vehículo privado hasta la habitación. Este es el mayor escollo de todo el proceso.

Sin embargo, a partir del 16 de diciembre se dijo que, pese a ser necesaria una reserva hotelera, no sería necesaria la estancia en dicho alojamiento. Ese fue el anuncio oficial del Gobierno a finales de noviembre, pero antes de que las autoridades explicaran a los hoteles cómo será este proceso, lo cancelaron. Todo puede cambiar en cualquier instante.

Además del gasto hotelero y de traslado, es preciso pagar por una PCR que, en el caso de Phuket, la realizan en el mismo aeropuerto tras pasar inmigración y ha de pagarse por adelantado en este enlace. Si se aterriza en otra ciudad, el test lo cobra el hotel que contratemos.

Importante: Es posible que pronto se sustituyan las pruebas PCR por tests de antígenos rápidos. Dicha medida se anunció pero luego fue desestimada, y en el estreno de diciembre todo sigue igual que se ha comentado aquí.

Prueba PCR Phuket Sandbox

Nada más salir al exterior en el aeropuerto de Phuket está la camioneta donde a uno le realizan la prueba PCR con el personal de esta guisa.

Es de importancia capital que el hotel, el traslado y la PCR la paguemos directamente al hotel que se escoja para la primera noche -en el caso de Phuket, el test es por separado-, no merece la pena usar plataformas como Booking o Agoda, ya que si bien pueden funcionar para el registro, a veces dan problemas al llegar a Tailandia. Para evitar sorpresas es mejor contactar directamente con cada alojamiento y pagar por adelantado.

La mayoría de las quejas de esta supuesta apertura turística de Tailandia al mundo están puestas en estos requerimientos. No sirve con adquirir un billete de avión y plantarse en el país, sino que hay que pasar por todo este proceso y, además, rellenar bastante papeleo.

 

Burocracia y el proceso de llegada a Tailandia

Hay que hacer papeleo, por supuesto. Esto es Tailandia y además a quienes mandan les gustan mucho los formularios y los procesos complicados. Al menos en este caso no es muy complejo y solo es algo pesado.

Para solicitar la entrada a Tailandia, primero hay que contratar el vuelo, el hotel para la primera noche -o siete para quienes vienen de países que requieren el plan sandbox-, la prueba PCR y el seguro médico. Luego, a través del portal Thailand Pass, es imprescindible subir los documentos para obtener el permiso de entrada. En dicha solicitud se requiere adjuntar el visado en caso de que se pida, aunque si se viene por menos de 30 días desde buena parte del mundo no es necesario.

Sandbox aeropuerto Phuket Covid

La revisión de documentos en el aeropuerto de Phuket, cuando aterricé en septiembre.

Con todos los papeles listos, el proceso de entrada en Tailandia es el siguiente:

      • Con una antelación de como máximo 72 horas antes de llegar al país, ha de realizarse una prueba PCR en el lugar de destino, que luego se llevará al aeropuerto para poder embarcar.
      • Al llegar a Tailandia, el proceso de revisión de documentos es bastante rápido en todos los aeropuertos. Tras pasar inmigración y recoger el equipaje, el siguiente paso es salir fuera del aeródromo. En Phuket, ese es el momento en que se realizará una prueba PCR.
      • Como se ha contratado un transporte privado, fuera de la terminal aeroportuaria espera un conductor con el nombre del pasajero en concreto. Si se ha aterrizado en Bangkok u otro aeropuerto, el conductor llevará primero al viajero a hacerse la prueba de detección del Covid en un hospital y de ahí al hotel.
      • Al llegar al hotel y realizar la entrada, es obligatorio permanecer en la habitación sin salir hasta que se obtenga el resultado de la PCR. Puede tardar unas cuatro o cinco horas.
      • Tras el negativo ya se puede abandonar la habitación y salir a pasear por la ciudad, pero esa primera noche es obligatorio permanecer en el hotel contratado.
      • Al día siguiente, al abandonar el hotel es necesario que el personal del establecimiento entregue un test rápido. El último requisito es realizar dicha prueba en una semana y enviar el resultado a través de una aplicación del ministerio de Sanidad.

Sobre el proceso, pues parece pesado. Pero merece la pena en realidad. ¿Qué cuesta todo esto? Pues los hoteles que están en los 30 euros la noche suelen cobrar por esa primera estancia, incluyendo el traslado y las pruebas, alrededor de los cien euros. Un incremento de precio que se compensa fácilmente con lo barato que es volar a Tailandia estos días: yo hace un par de semanas compré un billete para ir a Barcelona en Navidad y me costó 520 euros. Los había más baratos en otras fechas.

¿Qué ocurre en caso de dar positivo por Covid? Al viajero se le lleva a un hospital o a un hotel de cuarentena, en función de su gravedad. Los gastos los paga, obviamente, el seguro médico.

Hay que tener muy en cuenta que si se viajas con otra persona que da positivo en la PCR, tú también te has de encerrar en un hotel vigilado. Por suerte, el ministerio de Salud ha dicho que esta penalización se elimina en diciembre.

 

¿Qué destino es el mejor en la reapertura turística de Tailandia?

 

Playa de Nai Harn en Phuket

Un anochecer en la fantástica playa de Nai Harn. en el sur de Phuket.

Me he aventurado al estrenar este texto. El momento actual es histórico para visitar Tailandia, pese a todo. Y si a la ocasión la pintan calva, aquí diríamos que es muy poco pelo el que luce. Porque, más allá de si esta nueva realidad del país del picante es mejor o peor, lo que sin duda resulta es fascinante. Con sus más y sus menos, claro.

Estos días me contó un habitual de estas páginas que se vio con asombro lo “arruinada” que está Bangkok. Según él, le costó aceptar que tantísimos comercios hubieran cerrado y que las principales avenidas lucieran desérticas. Pero dicha opinión es muy personal y, ciertamente, bastante sesgada. Porque precisamente este viajero intentó ir a aquellos sitios que conocía del mundo previo a la pandemia y que en otro momento muy diferente pudo disfrutar.

La realidad tailandesa, a la mirada de alguien de redondos ojos, ha cambiado mucho. Pero eso no es malo en todos los sentidos. Lo que ocurre es que hay que romper con el pasado y olvidar lo de antaño. Por lo que si un cualquiera se aloja en el -ahora desolado- soi 11 de Sukhumvit, se da un paseo por Soi Cowboy a la noche y al amanecer del día siguiente se va a Chatuchak, pues claro, va a pensar que por aquí ha pasado una plaga bíblica. Ya ni digamos quien quiera acercarse a alguna trampa turística como el mercado flotante de Damnoen Saduak.

Bar cerrado en Tailandia

Los bares del Otop Market de Patong, en Phuket, están cerrados y abandonados como si allí rodaran la nueva de  ‘Mad Max’. Claro, los parroquianos que antes los frecuentaban no han vuelto al país.

En cambio, Bangkok está lleno de zonas que rebosan vida y actividad, solo que obviamente no son las favoritas del turista. Por eso Khaosan es ahora mismo un sitio diferente, pero igualmente atractivo. Otro ejemplo magnífico es el barrio chino de Yaowarat, que sin foráneos ahora atrae a las gentes locales y puedes probar sus delicias callejeras sin pelearte con hordas de turistas de turistas chinos en grupos organizados.

¿Qué destino es el mejor ahora mismo? Las islas, sin duda, si te gusta el mar. Y ante todo Phuket. Pese a que muchos tuerzan el gesto cuando les digo que es el lugar ideal para ir ahora mismo. Hay que tener en cuenta que dicha ubicación fue la primera en suavizar todas las medidas de protección frente al Covid y el Gobierno ha puesto todos los esfuerzos en ella.

Phuket atarceder

Un atardecer en Phuket, ahora tranquila y sin el gentío de antaño.

Todo es más barato en Phuket, la gente sonríe y han desaparecido (casi todos) los timos del pasado. Vale, hay que seguir teniendo algo de cuidado con la policía y no fiarse de los taxistas, pero se respira un ambiente totalmente diferente. Las playas, además, son más bellas que nunca y ahora sí pueden tildarse de paraísos.

Las zonas de Nai Harn, Surin, Kamala o Laguna rebosan vida sin masificaciones turísticas y merece la pena alojarse por ahí. Las playas de Kata son perfectas para quienes quieran surfear y a Patong ha de irse solo a la noche para salir de fiesta. Sí, es posible salir hasta las tantas de la madrugada en Phuket, aunque oficialmente todo deba cerrar a las 23 horas.

Lo dicho, Phuket es el lugar ahora mismo, incluso para los que no son playeros. Y quienes van allí sin mucho interés al final se sorprenden. Como mi compa El Inmortal, que fue para un par de días y se ha quedado un mes. Ahora plantea instalarse una larga temporada en la isla. O Toni el de las Ramblas, que cada día me decía que era su última semana en Phuket y aún sigue danzando por allí y repartiendo carisma por toda la calle de Bang La.

Carretera Phuket

La preciosa carretera de Phuket que nos dirige al bosque primario de Khao Phra Taew en Phuket, una maravilla natural que demasiados desconocen.

Phuket, además, permite descubrir la isla de Phi Phi sin aglomeraciones turísticas, algo que ha sido imposible desde hace demasiados años. Y para gastar toda la munición, el Gobierno ha anunciado la reapertura de Maya Bay, la mítica cala de la película La playa y quizás la zona de mar más famosa de toda Tailandia.

Quienes gusten de las localizaciones de playa más tranquilas, Koh Samui está muy vacío pero sigue siendo un buen destino. Más interesante es Koh Phangan, donde se ha creado una comunidad internacional bastante maja. Koh Lipe y Koh Tao mantienen su encanto, y las playas más recónditas se han convertido en refugios donde disfrutar del mar casi en soledad.

Si hablamos de sitios de mar no podemos obviar la ciudad más canalla del Sureste Asiático, Pattaya. Desgraciadamente, está en horas muy bajas y, ahora mismo, tiene sus encantos por los suelos. ¿Se recuperará en diciembre o al menos en 2022? A saber. El consumo de alcohol aún está prohibido allí, y a la ciudad del pecado se acostumbraba a ir para eso. Hay botellones que aguantan hasta las 2 de la madrugada, pero es un sucedáneo de lo de antaño. Ahora es más común ver por allá a familias tailandesas encerradas en los hoteles de lujo que antes costaban un pico y ahora son asequibles por muy pocos bahts.

Tráfico en Bangkok

El tráfico de Bangkok ha vuelto a la horrible normalidad.

¿Qué hay de Bangkok? Escribo estas líneas precisamente desde la capital, donde hemos pasado un año bastante anodino. Qué diablos, hemos sufrido meses de auténtico dolor. Como si hubiéramos tenido que pagar la cuenta por la buena vida del pasado año, cuando Occidente palidecía y se encerraba en casa mientras Siam reía y festejaba.

El más elevado número de contagios por Covid en Tailandia está en la capital. Pero también la mayoría de los ciudadanos fueron vacunados. Y gracias a la apertura turística ya no hay redadas en las que se encarcelaba a quienes tomaban copas, ni toque de queda alguno. Bangkok empieza a ser una ciudad lista para abrirse al viajero. Pero ha perdido gran parte de su encanto.

Es posible ir a cualquier atracción turística y estar solo, eso sí. Templos, parques, museos o el centro histórico. Toda esa cara de la capital está vacía y, quienes gustan de ello, pueden disfrutarlo sin aglomeraciones. Los gimnasios de Muay Thai para extranjeros están deshabitados y los entrenadores se desviven por los pocos que por allí nos acercamos, pero los precios siguen siendo tan caros como en el pasado.

Por otro lado, en Bangkok el miedo al Covid se ha rebajado para muchos de los que por aquí viven. O más bien el personal ha asumido que debe vivir con el riesgo al contagio. Porque los siameses inundan los restaurantes y las cafeterías, y el tráfico cada tarde vuelve a sufrirse peor que un dolor de muelas.

Tichuca Bangkok

Tichuca es el ‘sky bar’ de moda para quienes gustan de aparentar en Bangkok. Bebidas mejorables a precios desorbitados frente a, eso sí, unas vistas de excepción. El tipo de local que quieren las autoridades que se ponga de moda.

Lo que no tenemos es la siempre apasionante noche de Bangkok. Eso lo han mutilado. Aunque es cierto que hay bares ilegales que incumplen el horario de cerrar todo a las 21 horas y muchos clubes ponen cuatro insulsos platos de comida en una carta improvisada para disfrazarse de restaurantes. Eso da algo de vida, cierto. Pero lo de vivir noches de locura hasta la llegada de la mañana es cada vez más difícil.

Bangkok sigue teniendo muchísimo que ofrecer, pero está bastante descafeinada. Para poner un ejemplo, es como si llegas al bar con mucha sed de cerveza, pides una Voll Damm y te sirven una botella de aguachirri light. Se parecen, pero no es lo mismo.

Igualmente, que conste que Bangkok sigue mereciendo una visita en un viaje a Tailandia, por supuesto. Pero sus encantos son diferentes y, quizás, si el plan es descontrolarse quizás haya destinos mejores.

Termo de café Tailandia

Mi restaurante favorito de Isaan, muy de estar por casa, se ve obligado tras una multa de la policía a servir la cerveza en esos termos. Con pajita y todo.

Acerca del resto de destinos, podríamos destacar que el norte luce mejor que nunca si las invasiones turísticas. Le pasa, en cualquier caso, lo mismo que a Bangkok en cuanto a lo de tomar copas. Pero es cierto que Chiang Mai y sus provincias vecinas son lugares a los que uno no iba buscando noche y locura. Así que, amantes de la naturaleza, tenéis una ocasión única para disfrutar de parajes bellísimos en soledad.

Esa es la gracia de Tailandia durante estos meses. En las zonas del país menos influenciadas por el turismo todo sigue igual. Pero en Chiang Mai o en Phuket encontramos lo que muchos buscaron alguna vez. Paisajes esplendorosos donde estar solos y descubrir a tu aire sin que te molesten otros miles de viajeros que buscan lo mismo que tú.

El punto más negativo, hay que decirlo, es que miles y miles de personas han tenido que cerrar sus negocios o se han quedado en el paro. Pero la mejor manera de ayudar a quienes están en apuros es, sin duda, viajar a Tailandia.

 

Conclusión: pros y contras de venir a Tailandia en 2021

 

Militares Tailandia elefantes

Los militares marchan en elefantes en la reapertura turística de Chiang Mai para festejar el regreso de los viajeros.

Hay que quedarse con lo positivo: es posible volver a Tailandia. Aunque los que manden no se enteren mucho. Como en la foto superior, que exhibió el ejército para celebrar el regreso del turismo. En esta época en la que el maltrato animal está más presente que nunca, con Tailandia tratando de ocultar su pasado de safaris en elefante, los militares no dudaron en repartir imágenes como la que ilustra este párrafo.

Lo más negativo de esta reapertura turística son sin duda las limitaciones que se imponen debido al Covid. La escasez de festejos a la noche en casi todo el país, el tener que abandonar un restaurante a una hora temprana o el temor a que las leyes cambien de nuevo mañana. A lo de ir con mascarilla por la calle es fácil acostumbrarse, y la cruzada burocrática no cuesta demasiado.

Hay que quedarse con que, claro está, podemos disfrutar del país en todo su esplendor en aquellos lugares que antes estaban atestados de gente. Vuelvo a insistir en que Phuket luce mágicamente bien, pero todas las islas secundarias también. O ciudades como Ayuthaya, Kanchanaburi o Hua Hin, que han sufrido menos la crisis y se ven bellísimas.

Bang La Patong Phuket

Estampa habitual de borrachera al cerrar los bares de Bang La, en Patong, en octubre.

Por todo eso, merece muchísimo la pena venir ahora mismo a Tailandia. Quizás vivamos unos meses de tregua antes de que el turismo regrese con más fuerza que nunca. Es posible que no volvamos a ver la playa de Nai Harn, en Phuket, con la belleza que muestra estos días. O que el único momento para pasear con calma por ciudades del norte como Chiang Dao sea ahora.

Tailandia es un país bellísimo con muchos problemas. Un lugar que yo quiero demasiado. Y por eso me alegra ver que cada día vuelve más gente por aquí. Aunque sean solo unos pocos miles de personas. Pero la manera más sencilla de echarle un cable a los que aquí nacieron es coger un vuelo y pasar unos días por aquí. O una temporada larga. Al fin y al cabo, ¿se nos puede ocurrir un mejor plan?

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5 comentarios

  1. Muchísimas gracias por toda la información tan detallada. Siempre es un gusto leerte, crack. Un saludo desde España.

  2. Brajam dice:

    No tendrías a bien confesarle a un compatriota algunos de esos bares secretos que abren hasta las tantas de la mañana?

    Ya son varias semanas seguidas que los militares nos desalojan de Khao San y uno echa de menos algo de música y baile al son del altavoz

    • Cada semana van cambiando los bares que abren a persiana bajada. Hay uno popular cerca del W District en Phra Khanong, también otro en Ron Mueang. A veces en el soi 4 o en el soi 7 de Sukhumvit alguno hace lo mismo, y hasta en On Nut se encuentra algún tugurio.

      El asunto es que no es fácil localizarlos, a veces se trata de ir al lugar y ver qué persiana se abre…

  3. Herrpeter dice:

    Hasta el 22 no me van a ver el pelo.

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